
La primatóloga británica Jane Goodall, reconocida mundialmente por su trabajo pionero en el estudio de los chimpancés y su incansable defensa de la vida silvestre, ha fallecido a los 91 años, según anunció su instituto este miércoles.
Goodall «falleció por causas naturales» en California, mientras se encontraba en una gira de conferencias por Estados Unidos, indicó el Jane Goodall Institute en un comunicado en redes sociales.
«Los descubrimientos de la doctora Goodall como etóloga revolucionaron la ciencia, y fue una defensora incansable de la protección y restauración de nuestro mundo natural», añadía el comunicado.
Nacida el 3 de abril de 1934 en Londres, la fascinación de Goodall por los animales comenzó en su infancia, cuando su padre le regaló un chimpancé de peluche que mantuvo toda su vida. Además, quedó cautivada por los libros de Tarzán, que narran la historia de un niño criado por simios que se enamora de una mujer llamada Jane.
En 1957, viajó a Kenia a invitación de un amigo, donde comenzó a trabajar con el renombrado paleontólogo Louis Leakey. Su gran oportunidad llegó cuando Leakey la envió a estudiar chimpancés en Tanzania. Se convirtió en la primera de tres mujeres seleccionadas por él para estudiar grandes simios en su hábitat natural, junto a la estadounidense Dian Fossey (gorilas) y la canadiense Birute Galdikas (orangutanes).
Entre sus observaciones pioneras, Goodall descubrió que los chimpancés utilizan ramas y hierbas como herramientas para pescar termitas en sus montículos. A raíz de estos hallazgos, Leakey la animó a cursar un doctorado en la Universidad de Cambridge, donde se convirtió en la octava persona en obtener un Ph.D. sin haber completado previamente un grado de licenciatura.
Activismo y legado de Jane Goodall
En 1977, fundó el Jane Goodall Institute para promover la investigación y conservación de los chimpancés. En 1991, lanzó Roots & Shoots, un programa ambiental dirigido por jóvenes que hoy opera en más de 60 países.
Su activismo se intensificó en la década de 1980 tras asistir a una conferencia en Estados Unidos sobre chimpancés, donde se enteró de las amenazas que enfrentaban: explotación en investigaciones médicas, caza furtiva y destrucción masiva de su hábitat. Desde entonces, se convirtió en una defensora incansable de la vida silvestre, viajando por todo el mundo hasta bien entrada su novena década.
En una entrevista con AFP el año pasado, Goodall expresó: «El tiempo de las palabras y las falsas promesas ha pasado si queremos salvar el planeta». Su mensaje se centraba en la responsabilidad personal y el empoderamiento, afirmando: «Cada individuo tiene un papel que desempeñar, y cada uno de nosotros tiene un impacto en el planeta cada día, y podemos elegir qué tipo de impacto queremos hacer».
El legado de Jane Goodall perdurará no solo en el campo de la primatología, sino también en la conciencia ambiental global, inspirando a generaciones a actuar en pro de la conservación de nuestro entorno y el respeto hacia todas las formas de vida.
© 2025 AFP
