Las matemáticas son una disciplina singular en la que la motivación y el aprendizaje a menudo se ven acompañados de emociones intensas, como la ansiedad matemática, que se estima que afecta a uno de cada seis estudiantes. Un estudio reciente de la Universidad del Este de Finlandia ha revelado que un rendimiento deficiente en matemáticas puede predecir una mayor ansiedad matemática, observándose que, en promedio, las niñas experimentan más ansiedad en esta materia que los niños. Este trabajo ha sido publicado en el Scandinavian Journal of Educational Research.
El estudio analizó las relaciones entre la autoeficacia matemática, la ansiedad ante los exámenes y el rendimiento académico en estudiantes de sexto grado en Finlandia. Además, se examinó el papel de la co-docencia, que se refiere a la enseñanza impartida conjuntamente por dos profesores, dividiendo entre ellos todos los aspectos de la enseñanza.
La autoeficacia como motor del rendimiento
La autoeficacia, entendida como la creencia de un estudiante en su capacidad para resolver una tarea determinada, se ha identificado como un factor clave que contribuye a la motivación y al rendimiento en matemáticas. En el estudio, no se encontró una relación recíproca entre la autoeficacia y la ansiedad; sin embargo, sí se constató una relación bidireccional entre el rendimiento y la autoeficacia: cuanto mejor había rendido un estudiante en matemáticas anteriormente, mayor era su autoeficacia.
Hans Lehikoinen, investigador principal del estudio, destaca que «es digno de mención que, independientemente del rendimiento previo de un estudiante, una alta autoeficacia predice un mejor rendimiento en promedio». Esto pone de manifiesto la importancia de fomentar la autoeficacia como medio para mejorar el rendimiento en matemáticas, creando un ciclo positivo que refuerza la confianza del estudiante en su capacidad.
A pesar de los beneficios de la co-docencia, el estudio no encontró diferencias significativas en los factores analizados en comparación con las aulas donde se enseñaba de manera tradicional. Esto sugiere que, aunque la co-docencia podría ser beneficiosa, su implementación efectiva requiere medidas adicionales y soluciones pedagógicas específicas.
Para prevenir y reducir la ansiedad matemática, es fundamental adoptar diferentes enfoques. Esto incluye estrategias de apoyo directo e intervenciones, especialmente para aquellos estudiantes con un rendimiento más bajo en matemáticas. Además, es crucial considerar los aspectos de género relacionados con la ansiedad matemática en situaciones de examen.
Lehikoinen enfatiza la necesidad de que los educadores trabajen para disminuir la ansiedad matemática y la ansiedad ante los exámenes, creando entornos de aprendizaje y evaluación menos estresantes. Algunas de las estrategias sugeridas incluyen la utilización de evaluaciones de bajo riesgo, la flexibilización en los tiempos de respuesta y la promoción de una actitud positiva hacia los errores.
La co-docencia puede ser una herramienta valiosa para apoyar estos factores, pero su aprovechamiento eficaz exige la exploración de cómo puede facilitar mejor la motivación de los estudiantes.
