Los sistemas de agua pública en Estados Unidos han mostrado una notable disminución en la presentación de niveles de plomo sospechosamente redondeados después de la crisis del agua en Flint, Michigan. Este hallazgo proviene de una investigación liderada por la Universidad de Massachusetts Amherst, que ha revelado la manipulación de datos por parte de algunos sistemas de agua para evitar sanciones y asegurar el cumplimiento de normativas.
El estudio, que aparece en el último número de American Economic Review: Insights, introduce nuevos métodos estadísticos para distinguir entre el redondeo natural de cifras y la posible «manipulación de umbrales» en los datos reportados. La profesora asistente de economía de recursos, Tihitina Andarge, explica que «los métodos existentes pueden confundir el redondeo con manipulación», por lo que su enfoque permite separar ambos fenómenos.
Investigación sobre la calidad del agua
El análisis, realizado entre 2011 y 2020, se centra en cómo los sistemas de agua reportaron las concentraciones de plomo bajo la Regla de Plomo y Cobre, un componente clave de la Ley de Agua Potable Segura. Esta regla exige que los sistemas determinen si el percentil 90 de las concentraciones de plomo en sus muestras de agua excede los umbrales federales, lo que podría activar un monitoreo adicional, la remediación y la notificación pública.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE. UU. se basa en cifras autoinformadas de aproximadamente 50,000 sistemas de agua en todo el país. Aquellos sistemas que reportan niveles de plomo superiores a 0.005 miligramos por litro deben continuar con pruebas frecuentes, mientras que los que superan los 0.015 deben emprender costosas medidas correctivas y notificar al público. Esto crea un incentivo para que los sistemas reporten valores justo por debajo de los umbrales establecidos.
El estudio mostró que antes de la crisis de Flint, aproximadamente el 3% de los sistemas de tamaño mediano y el 0.5% de los pequeños reportaban concentraciones de plomo redondeadas exactamente a los umbrales federales, un patrón que los investigadores consideran estadísticamente improbable que ocurriera por azar. Sin embargo, tras la crisis de Flint, este patrón prácticamente desapareció, y los datos reportados se alinearon más estrechamente con las distribuciones esperadas.
Andarge señala que entre los pequeños sistemas de agua, este patrón se concentró en Alabama, mientras que entre los sistemas de tamaño mediano apareció en todo el país, aunque en menor escala. La crisis de Flint, que expuso a miles de personas a niveles peligrosos de plomo, intensificó la atención pública y regulatoria sobre la seguridad del agua a nivel nacional. A raíz de esta situación, la EPA emitió nuevas orientaciones que desaconsejan prácticas de muestreo dudosas, como la recolección de muestras en hogares de menor riesgo o la manipulación de procedimientos de recolección.
Aunque el estudio no alega fraude deliberado, señala vulnerabilidades en la forma en que Estados Unidos supervisa la calidad del agua potable. Los autores advierten que, sin una supervisión continua, algunos sistemas podrían enfrentar nuevamente incentivos para minimizar los riesgos de plomo.
La EPA revisó la Regla de Plomo y Cobre, que abarca a más del 90% de la población estadounidense, en 2021 y 2024. La exposición al plomo, incluso en niveles bajos, se ha relacionado con retrasos en el desarrollo en niños y problemas cardiovasculares en adultos. Según Keiser, otro de los autores del estudio, los nuevos métodos estadísticos podrían aplicarse a otras áreas donde la manipulación de umbrales sea motivo de preocupación, como el monitoreo de la calidad del aire y las evaluaciones académicas.
