Australia y Papúa Nueva Guinea han formalizado esta semana un tratado de defensa que compromete a ambas naciones a apoyarse mutuamente en caso de ataque. Este acuerdo marca una evolución significativa en la relación entre Canberra y Port Moresby, permitiendo que hasta 10,000 ciudadanos papúes se integren en las Fuerzas de Defensa de Australia (ADF), mientras que algunos australianos podrían unirse a las fuerzas de defensa de Papúa Nueva Guinea.
Una historia de colaboración militar
La historia militar entre Australia y Papúa Nueva Guinea es rica y compleja. Durante la Segunda Guerra Mundial, los llamados «ángeles de pelaje rizado» (un término hoy considerado despectivo) desempeñaron un papel crucial, transportando suministros y heridos en condiciones difíciles. Aproximadamente 4,000 hombres papúes sirvieron como soldados en defensa de Australia, participando en batallas clave como las de la Ruta Kokoda.
En 1951, se creó el Regimiento de las Islas del Pacífico, que contaba con unos 3,000 papúes en sus filas. Esto significaba que uno de cada 11 miembros del ejército australiano era de Papúa Nueva Guinea. A su vez, unos 500 australianos servían en las fuerzas del ejército australiano en Papúa Nueva Guinea durante las décadas de 1960 y 1970, formando así un ejército integrado.
Tras la independencia de Papúa Nueva Guinea en 1975, se estableció la Fuerza de Defensa de Papúa Nueva Guinea, aunque con la guía de algunos australianos en sus inicios. Esta relación continuó siendo fundamental para la defensa de Australia, especialmente en un contexto de tensiones con Indonesia.
Lecciones del pasado para el futuro
El reciente pacto firmado por el Primer Ministro australiano, Anthony Albanese, y su homólogo papú, James Marape, tiene como objetivo fortalecer la colaboración militar entre ambos países. El tratado contempla la integración de personal en las fuerzas de defensa de cada nación, así como una mayor interoperabilidad en logística y adquisición de recursos.
Sin embargo, la historia nos enseña que la integración no es un proceso sencillo. En 1961, surgieron problemas de disciplina en el Regimiento de las Islas del Pacífico, en parte debido a la insatisfacción por los bajos salarios y las condiciones de trabajo. La respuesta del ejército australiano fue implementar un programa de educación que abarcaba desde estudios cívicos hasta conocimientos actuales, reconociendo la importancia de comprender las culturas y necesidades de los soldados papúes.
Hoy, es fundamental que el personal de defensa australiano comprenda bien a sus colegas papúes. La educación y la experiencia compartida serán claves para el éxito del tratado. La diversidad que aporten estos soldados no solo enriquecerá las capacidades de la ADF, sino que también mejorará su operatividad en la singular geografía del Pacífico.
A medida que se desarrollen las dinámicas de este nuevo tratado de defensa, será esencial integrar adecuadamente la historia militar de Papúa Nueva Guinea en la narrativa de defensa de Australia, reconociendo así las contribuciones históricas de los papúes en la defensa de ambos países desde 1940.
