La exposición al plomo, un problema que se creía superado con la eliminación gradual de la gasolina con plomo, sigue siendo un desafío de salud pública y económico en el siglo XXI. Un estudio reciente liderado por el Dr. Chen Mengli, del Instituto de Ciencias Marinas Tropicales de la Universidad Nacional de Singapur, revela que la contaminación por plomo continúa afectando gravemente a millones de personas, especialmente en países de ingresos bajos y medios.
La investigación, publicada el 30 de septiembre de 2025 en la revista Communications Earth & Environment, estima que la exposición infantil al plomo le cuesta al mundo más de 3,4 billones de dólares anuales en potencial económico perdido. Este impacto desproporcionado subraya la necesidad de medidas más efectivas para combatir la exposición al plomo, que se ve agravada por la creciente demanda de electrificación y el reciclaje deficiente de productos que contienen este metal tóxico.
Un legado tóxico
El plomo ha estado presente en la sociedad humana durante milenios, desde las tuberías del Imperio Romano hasta los productos actuales que siguen utilizándolo. A lo largo de la historia, se han registrado numerosos casos de envenenamiento masivo, siendo el más reciente el uso de tetraetilo de plomo en la gasolina, introducido en la década de 1920. Durante décadas, este compuesto liberó millones de toneladas de plomo en la atmósfera, lo que resultó en altos niveles de plomo en la sangre de los niños en todo el mundo.
La prohibición de la gasolina con plomo, que se completó a nivel mundial en 2021, se considera un triunfo de la salud pública moderna. Sin embargo, el estudio destaca que la celebración de un mundo «libre de plomo» fue prematura. Aunque los niveles de plomo en sangre han disminuido en muchos países de altos ingresos, han permanecido estables o incluso han aumentado en regiones de Asia, África y América Latina. La contaminación heredada de suelos e infraestructuras, la combustión de carbón y productos que contienen plomo, como pinturas y juguetes, siguen alimentando la exposición.
La producción actual de plomo supera los 16 millones de toneladas anuales, de las cuales aproximadamente el 85% se destina a baterías de plomo-ácido. Aunque estos productos pueden ser reciclados, gran parte del proceso ocurre en condiciones inseguras, particularmente en naciones con economías en desarrollo. Los sitios de reciclaje informal, ubicados a menudo cerca de hogares y escuelas, exponen a los trabajadores y a las comunidades circundantes a niveles peligrosos de plomo.
Las consecuencias para la salud son más severas en los niños. Incluso a niveles bajos, el plomo puede dañar el cerebro en desarrollo, reduciendo el coeficiente intelectual y contribuyendo a problemas de aprendizaje y comportamiento. Este daño perdura a lo largo de la vida, y se estima que la exposición infantil actual representa una pérdida económica global que supera los 3,4 billones de dólares anuales, equivalente a más del 2% del PIB mundial.
Medidas urgentes para frenar la exposición
El equipo de investigadores destaca que reconocer los riesgos persistentes es el primer paso para evitar otra crisis de salud global. Proponen una estrategia en cuatro frentes que incluye:
- Gestionar el ciclo de vida de los productos que contienen plomo, exigiendo una supervisión más estricta para minimizar fugas durante la producción, uso y eliminación.
- Eliminar fuentes inseguras e ilícitas, como el reciclaje informal y productos que contienen plomo, que continúan exponiendo a millones a niveles peligrosos.
- Fortalecer la monitorización y la participación comunitaria, utilizando tecnologías avanzadas y el conocimiento local para identificar y abordar los puntos críticos de exposición.
- Captar el coste socioeconómico total de la exposición al plomo, que afecta de manera desproporcionada a las poblaciones desfavorecidas, y guiar las respuestas políticas de manera equitativa.
La comunidad científica, representada por el Dr. Chen, advierte sobre la necesidad de mantener la vigilancia ante nuevas fuentes de exposición y el legado del plomo en el medio ambiente. Ignorar estos desafíos podría llevar a repetir tragedias pasadas que ya han costado innumerables vidas y oportunidades.
