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Las mantas oceánicas alcanzan profundidades sorprendentes para orientarse en el océano

In Sin categoría
octubre 15, 2025

Un equipo internacional de investigadores ha desvelado nuevos aspectos sobre el comportamiento de inmersión de las mantas océano, la especie de raya más grande del mundo. Este estudio, realizado en Perú, Indonesia y Nueva Zelanda, se ha publicado recientemente en la revista Frontiers in Marine Science.

Los científicos, liderados por el Dr. Calvin Beale, han demostrado que las mantas son capaces de sumergirse a profundidades superiores a los 1.200 metros, algo que hasta ahora se consideraba inusual para estas criaturas. Beale, quien completó su doctorado en la Universidad Murdoch, explica que estas inmersiones están relacionadas con un aumento en el desplazamiento horizontal posterior, lo que sugiere que podrían estar utilizando este comportamiento para recolectar información sobre su entorno y navegar a través de los vastos océanos.

Investigación en las profundidades

El equipo etiquetó a 24 mantas oceánicas en tres lugares específicos: Raja Ampat, en Indonesia; cerca de Tumbes, en la costa norte de Perú; y cerca de Whangoroa, en Nueva Zelanda. La observación de sus comportamientos de inmersión se llevó a cabo entre 2012 y 2022. Ocho de las etiquetas, diseñadas para liberarse tras varios meses, fueron recuperadas después de flotar de nuevo a la superficie.

El proceso de recuperación fue complejo, dado que los investigadores debían detectar pequeños objetos flotantes en un mar lleno de residuos. A partir de los datos de las etiquetas recuperadas, que se registraron cada 15 segundos, se obtuvieron un total de 2.705 días de datos. En 79 de esos días, las mantas realizaron inmersiones extremas, alcanzando una profundidad máxima de 1.250 metros. La mayoría de estas inmersiones extremas se registraron en las aguas de Nueva Zelanda.

Los datos indican que las mantas de Nueva Zelanda suelen comenzar sus inmersiones extremas un día después de haberse alejado de la plataforma continental y entrar en aguas más profundas. Estas inmersiones se caracterizan por un descenso escalonado y poco tiempo en las profundidades máximas, lo que sugiere que no se sumergen a estas profundidades para buscar alimento o escapar de depredadores.

En cambio, las mantas podrían estar utilizando señales como los cambios en la intensidad y gradiente del campo magnético terrestre, así como variaciones en el oxígeno, temperatura y niveles de luz. «Al sumergirse y ‘muestrear’ estas señales, podrían construir un mapa mental que les ayude a navegar a través de vastos y desiertos océanos», explica Beale. La estabilidad del medio ambiente oceánico a grandes profundidades podría ser un factor que facilite este proceso de navegación.

Las inmersiones extremas son seguidas por un período prolongado de recuperación en la superficie, a menudo acompañadas de un desplazamiento considerable en los días posteriores, abarcando distancias de más de 200 kilómetros. Esto refuerza la teoría de que estas inmersiones podrían tener funciones distintas a la alimentación.

En Perú e Indonesia, se registraron pocas inmersiones extremas, lo que podría deberse a que las mantas suelen habitar en ambientes costeros más superficiales. En Raja Ampat, por ejemplo, los mares son en su mayoría poco profundos, y los pocos corredores de aguas profundas son relativamente cortos, lo que reduce la necesidad de buscar información de navegación.

Sin embargo, en Nueva Zelanda, las mantas oceánicas se mueven a través de hábitats profundos donde el fondo marino desciende rápidamente, haciendo posibles y necesarias estas inmersiones extremas. Comprender la naturaleza y función de estas inmersiones profundas es crucial para explicar cómo los animales cruzan vastos océanos aparentemente homogéneos y conectan ecosistemas a miles de kilómetros de distancia.

Los investigadores resaltan que, aunque su estudio se basó en un número relativamente limitado de etiquetas y en análisis de comportamientos específicos en lugar de seguimientos continuos, es fundamental llevar a cabo estudios futuros con conjuntos de datos más amplios para confirmar la función de las inmersiones profundas de las mantas oceánicas. La investigación subraya la dependencia de las especies migratorias tanto de los hábitats costeros como de los oceánicos, lo que enfatiza la necesidad de cooperación internacional en su conservación.

Además, el estudio nos recuerda que el océano profundo, que regula el clima de la Tierra y fundamenta la pesca global, sigue siendo un territorio poco comprendido pero de vital importancia.

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