Un estudio reciente sugiere que la desaparición de una rara especie de abeja, la abeja bumble Franklin, comenzó mucho antes de la influencia humana moderna. Este hallazgo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, pone de manifiesto que la vulnerabilidad genética a largo plazo de esta especie la hizo especialmente frágil y menos capaz de afrontar tanto los desafíos ambientales pasados como los actuales.
Historia genética de la abeja bumble Franklin
La investigación, que cuenta con la colaboración de un investigador de la Universidad de Hawaiʻi en Mānoa, se centró en la abeja bumble Franklin, que anteriormente se encontraba en partes de Oregón y California y que fue vista por última vez en 2006. Los científicos utilizaron ADN extraído de especímenes de museo recolectados durante los últimos 40 años para reconstruir la historia genética de esta especie y comprender las razones detrás de su desaparición.
Los resultados revelaron que las abejas presentaban una diversidad genética muy baja y signos de endogamia que se remontan a miles de años. Se observó que las disminuciones de población comenzaron durante un período glacial y se agravaron en los últimos siglos, probablemente influenciadas por factores naturales como la sequía y los incendios forestales. A diferencia de hipótesis anteriores, los investigadores encontraron escasa evidencia genética que relacionara la desaparición de la abeja con enfermedades o la exposición a pesticidas.
El reducido tamaño de la población y la limitada diversidad genética de la abeja bumble Franklin la dejaron vulnerable mucho antes de los impactos humanos modernos, lo que dificultó su capacidad para adaptarse a los estragos ambientales, como la sequía y los incendios.
Jonathan Berenguer Uhuad Koch, coautor del estudio y profesor asociado en la unidad de estudios cooperativos del Pacífico en UH Mānoa, destacó la importancia de las abejas bumble como polinizadores esenciales de las flores silvestres y de los cultivos alimentarios que son vitales para la nutrición humana en todo el planeta. En un contexto donde los polinizadores nativos de Hawái también enfrentan presiones debido a la pérdida de hábitat, especies invasoras y el cambio climático, el estudio ofrece lecciones más amplias sobre cómo factores genéticos pueden moldear la resiliencia de las especies y su riesgo de extinción.
La investigación también resalta el valor de las colecciones de museos como herramienta para la conservación moderna. Al secuenciar el ADN de tejidos de especímenes preservados, los científicos pueden descubrir cómo han cambiado los tamaños de población a lo largo del tiempo y cuáles especies podrían estar más en riesgo en el futuro. El estudio fue dirigido por un equipo de investigadores de múltiples instituciones estadounidenses, incluyendo UH Mānoa, y subraya la importancia de identificar los factores biológicos y ambientales a largo plazo que influyen en la disminución de los polinizadores.
Koch atribuyó su compromiso con la conservación de polinizadores al fallecido Robbin W. Thorp, quien fue una figura clave en su carrera. Koch conoció a Thorp durante sus estudios de posgrado y juntos buscaron la abeja bumble Franklin, una experiencia que moldeó su dedicación a la comprensión y protección de las especies de abejas en peligro.
