Un reciente estudio de la Universidad de Manchester ha puesto de manifiesto las razones por las cuales algunos docentes prosperan en el aula mientras que otros, a menudo abrumados por las exigencias de la profesión, deciden abandonar su carrera en un corto periodo de tiempo. Esta investigación se presenta en un momento crítico, ya que el sistema educativo británico enfrenta una escasez de profesores, con cifras alarmantes que indican que más de uno de cada tres docentes deja su puesto antes de cumplir cinco años en la enseñanza.
El estudio, publicado en el British Educational Research Journal, fue liderado por Joanne Taberner y la doctora Sarah MacQuarrie, quienes examinaron si ciertos rasgos de personalidad podrían ser determinantes en la capacidad de los nuevos docentes para manejar la intensa presión del trabajo. Se encuestó a 130 nuevos profesores de primaria y secundaria en Inglaterra, la mayoría de ellos con edades comprendidas entre los 21 y 30 años.
Rasgos de personalidad y resistencia mental
Los resultados del estudio son reveladores. Los docentes que demostraron ser más extrovertidos y concienzudos, es decir, aquellos que son más sociables y organizados, también mostraron un mayor nivel de «resistencia mental». Este concepto se refiere a la capacidad de las personas para hacer frente al estrés, las contrariedades y las exigencias del entorno laboral. En particular, se destacó un aspecto: la autoestima social, un subrasgo de la extraversión. Aquellos profesores que se sentían cómodos consigo mismos y creían ser bien vistos por sus compañeros eran significativamente más propensos a exhibir esta resistencia mental. Este hallazgo sugiere que la adaptación a los retos del aula, como el comportamiento disruptivo de los alumnos o la presión de la carga de trabajo, puede estar íntimamente relacionada con la percepción que los docentes tienen de sí mismos.
El estudio también abordó la posible influencia del narcisismo en el rendimiento docente. A pesar de que investigaciones anteriores habían sugerido que ciertos elementos de este rasgo podrían ayudar a manejar el estrés, el análisis realizado en Manchester concluyó que los beneficios aparentes desaparecen al considerar la autoestima social, lo que indica que el narcisismo no ofrece ventajas reales en el ámbito docente.
La doctora MacQuarrie enfatiza que, aunque se suele hablar de la carga de trabajo y las políticas educativas como factores determinantes en la deserción de los profesores, los rasgos personales, especialmente la autoestima social, desempeñan un papel fundamental en cómo los docentes enfrentan estas presiones. Por tanto, se hace evidente que las instituciones educativas deben reconsiderar sus enfoques en la formación de nuevos docentes.
Las implicaciones para la formación docente son claras: fomentar la confianza en las habilidades de los nuevos profesores y ayudarles a construir una sólida identidad profesional podría aumentar su resiliencia y mejorar la retención en el sector. Estrategias como la autorreflexión estructurada, el mentoreo y el establecimiento de objetivos claros pueden potenciar la autoestima social, lo cual está vinculado a la permanencia en la profesión.
En resumen, aunque la enseñanza es una tarea compleja, comprender el papel que desempeñan los rasgos de personalidad puede ayudar a las escuelas y a los formadores a brindar un mejor apoyo a los nuevos profesores. Fortalecer la autoestima social y la resistencia mental desde el inicio de sus carreras podría ser clave para mantener en las aulas a aquellos docentes que son tan necesarios en el sistema educativo.
Más información:
Joanne E. Taberner et al, «Exploring personality traits and mental toughness in early career teachers in England», British Educational Research Journal (2025). DOI: 10.1002/berj.70041
