Las pequeñas pelotas de plástico, conocidas como «nurdles», son un componente clave en la industria petroquímica. Estos diminutos gránulos, que no superan el tamaño de una lenteja, se utilizan en la fabricación de una amplia variedad de productos, desde parachoques de automóviles hasta recipientes para ensaladas. Sin embargo, su manejo inadecuado puede llevar a desastrosos derrames que contaminan playas y ecosistemas marinos, un problema que se ha vuelto crónico en diversas regiones del mundo, incluida la costa atlántica de España.
Recientemente, el Parlamento Europeo ha considerado la aprobación de nuevas normativas destinadas a prevenir estos derrames y mitigar su impacto ambiental. Según la Comisión Europea, entre 52,140 y 184,290 toneladas de pelotas de plástico ingresaron al medio ambiente en la UE en 2019, una cifra alarmante que equivale a entre 2,100 y 7,300 camiones cargados de nurdles al año.
Desafíos de la Contaminación por Nurdles
La limpieza de estos gránulos es una tarea ardua y mayormente realizada a mano, según Kevin Tallec, biólogo marino de la organización no lucrativa Cedre. Tallec advirtió que es prácticamente imposible recuperar todos los nurdles una vez que se dispersan en la naturaleza. Un caso notable ocurrió en 2021 frente a las costas de Sri Lanka, donde un barco de carga sufrió un accidente, dejando miles de toneladas de estos gránulos esparcidos a lo largo de 80 kilómetros de playa, lo que resultó en la prohibición de la pesca en la zona durante varios meses.
La situación se repitió en el noroeste de España, donde voluntarios utilizaron coladores para recoger nurdles de la arena tras la caída de contenedores cargados de pelotas de plástico de un barco mercante a finales de 2023. Amandine Le Moan, cofundadora del grupo de conservación costera Ystopia, destacó que la contaminación se ha vuelto crónica, afectando la vida marina y, por ende, la salud humana debido a la ingestión de microplásticos por parte de especies marinas, que también impacta negativamente en sectores como el turismo y la pesca.
A pesar de las recomendaciones de la Organización Marítima Internacional para prevenir derrames, las pérdidas de nurdles no se limitan al transporte. Lucie Padovani, de Surfrider Foundation Europe, enfatizó que el problema radica en toda la cadena de valor de la industria petroquímica, que no gestiona adecuadamente estos gránulos para evitar su pérdida en el medio ambiente. En localidades industriales como Ecaussinnes, en Bélgica, se han encontrado pelotas de plástico esparcidas en el entorno y en ríos cercanos.
A pesar de la creciente presión para abordar la contaminación por plásticos, las grandes potencias productoras de petróleo y gas han mostrado resistencia a limitar la producción de nuevos plásticos, que se estima en 400 millones de toneladas anuales. En agosto, las negociaciones para un tratado global destinado a combatir la contaminación plástica fracasaron sin llegar a un acuerdo. Philippe Bolo, un diputado francés que ha abogado por un tratado más estricto, afirmó que la proliferación de nurdles pone de manifiesto la omnipresencia del plástico en la vida moderna.
