Los misterios del centro de la Vía Láctea: nuevas pistas sobre la radiación gamma y la existencia de materia oscura

In Ciencia y Tecnología
octubre 21, 2025

Un misterioso resplandor gamma en el centro de la Vía Láctea

En el corazón de nuestra galaxia, un resplandor difuso y enigmático, emanado por rayos gamma, ha estado desconcertando a los científicos desde su descubrimiento por el Telescopio Espacial Fermi de la NASA en 2008. Esta radiación, generalmente asociada a objetos de alta energía como estrellas en rápida rotación o explosiones estelares, ha generado diversas hipótesis sobre su origen. Algunos astrónomos sugieren que este fenómeno podría ser atribuido a pulsars, que son los restos giratorios de estrellas que han estallado, mientras que otros apuntan hacia la posibilidad de que esté relacionado con colisiones de partículas de materia oscura, una forma de materia que se cree que es cinco veces más abundante que la materia visible.

A pesar de que numerosos estudios han respaldado ambas teorías, un aspecto intrigante ha surgido: el resplandor gamma parece coincidir con la forma del bulto galáctico, una región densa en el centro de la Vía Láctea compuesta en gran parte por estrellas viejas, incluidos pulsars. Esta observación parecía favorecer la teoría pulsar, ya que se argumentaba que la forma del resplandor sería más esférica si su origen fuera materia oscura. Sin embargo, la falta de observaciones suficientes de los pulsars necesarios para producir los rayos gamma ha dificultado llegar a una conclusión definitiva. Recientemente, nuevas simulaciones realizadas con supercomputadoras han mostrado, por primera vez, que las colisiones de materia oscura podrían también haber creado este resplandor con forma de bulto, lo que refuerza la teoría de la materia oscura.

La investigación, liderada por Joseph Silk, profesor de física y astronomía en la Universidad Johns Hopkins, plantea que actualmente hay un 50% de probabilidad de que el resplandor provenga de materia oscura, en comparación con la explicación más convencional de los viejos astros. Esta búsqueda de la materia oscura, que fue teorizada por primera vez en la década de 1930 por el astrónomo suizo Fritz Zwicky, ha continuado a lo largo de los años, con la confirmación de su existencia en los años 70 por Vera Rubin y W. Kent Ford. Estos científicos observaron que las estrellas en los bordes de las galaxias espirales se movían demasiado rápido para ser mantenidas unidas únicamente por la materia visible y la gravedad, sugiriendo la existencia de una cantidad significativa de materia no observada. A pesar de décadas de investigación, la materia oscura nunca ha sido observada directamente, lo que la convierte en uno de los grandes misterios de la física contemporánea.

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