La introducción de la Zona de Ultra Bajas Emisiones (ULEZ por sus siglas en inglés) en Londres ha demostrado ser un paso efectivo para reducir la contaminación del aire en la capital británica. Así lo revela un estudio reciente publicado en la revista npj Clean Air, realizado por investigadores de la Universidad de Birmingham, que ha analizado el impacto directo de esta política ambiental desde su implementación en 2019.
Los resultados del estudio indican una disminución notable de contaminantes basados en nitrógeno, en particular el dióxido de nitrógeno (NO2) y el óxido nítrico (NOx). Según los datos, en los tres meses posteriores a la introducción de ULEZ, el NO2 cayó un 19,6% y el NOx un 28,8% en las zonas más centrales de Londres. Sin embargo, la expansión de ULEZ en 2023 no mostró un impacto significativo adicional en estos niveles de contaminación, lo que apunta a una posible saturación de los beneficios derivados de la política.
Impacto y evolución de la flota de vehículos
El estudio también destaca cambios en la composición de la flota de vehículos en Londres. Antes de la introducción de ULEZ, el 39,1% de los vehículos que circulaban por el centro de la ciudad no cumplían con los estándares de emisiones. Este porcentaje se redujo al 27,5% en los tres meses siguientes. Para cuando se llevó a cabo la expansión de ULEZ en 2023, solo el 7,4% de los vehículos eran considerados no conformes, cifra que descendió a un 4,2% tres meses después.
Chengxu Tong, uno de los autores del estudio, señala que «la introducción de ULEZ en Londres ha resultado efectiva en la mejora de la calidad del aire, y estos beneficios no se limitan a la zona designada, sino que se extienden más allá de sus límites». Utilizando técnicas de aprendizaje automático, los investigadores pudieron eliminar las variaciones causadas por el clima, analizando datos de contaminación en 124 puntos de la ciudad a lo largo de varios años.
El profesor Zongbo Shi, responsable del estudio, subraya que «el aumento de vehículos conformes tras la implementación de ULEZ contribuyó a una mejora en la calidad del aire, incluso más allá de Londres central». Sin embargo, advierte que la política por sí sola no es suficiente. A pesar de los avances, Londres aún enfrenta niveles de contaminación que superan las directrices de salud establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La doctora Suzanne Bartington, coautora del estudio, añade que «aunque es alentador que ULEZ haya reducido la contaminación por NO2 y NOx, persiste una preocupación significativa por la salud pública, ya que Londres y muchas ciudades del mundo siguen enfrentando desafíos relacionados con la contaminación del aire». A su juicio, es necesario un cambio modal hacia medios de transporte más sostenibles y un uso más activo de la movilidad, lo que podría contribuir a reducir las emisiones de partículas finas (PM2.5) generadas por el tráfico.
El estudio concluye que, para lograr una mejora sostenible en la calidad del aire de Londres, es esencial adoptar acciones coordinadas en múltiples sectores, abarcando tanto la industria como el transporte y la agricultura.
