Un equipo internacional de astrónomos ha logrado crear los primeros mapas a gran escala de una forma de materia misteriosa conocida como gas molecular oscuro CO, en una de las regiones más activas de formación estelar de nuestra galaxia, la Vía Láctea, específicamente en la zona de Cygnus X. Estos hallazgos, obtenidos mediante el uso del Telescopio de Green Bank (GBT), están proporcionando nuevas pistas cruciales sobre cómo se formaron las estrellas en nuestra galaxia.
Durante décadas, los científicos han sabido que la mayoría de las nuevas estrellas nacen dentro de nubes de gas hidrógeno molecular frío. Sin embargo, gran parte de este hidrógeno molecular es invisible para la mayoría de los telescopios, ya que no emite luz que pueda ser fácilmente detectada. Tradicionalmente, los astrónomos han buscado estas nubes observando el monóxido de carbono (CO), una molécula que actúa como un indicador luminoso de las regiones donde se están formando estrellas. Sin embargo, se ha descubierto que hay una cantidad significativa de gas formador de estrellas que no «brilla» en CO. Este material oscuro y oculto, denominado gas molecular oscuro CO, ha sido uno de los principales puntos ciegos de la astronomía.
Por primera vez, los astrónomos han mapeado este gas oculto en una vasta porción del cielo, más de 100 veces el área cubierta por la luna llena, observando las líneas espectrales de radio de los átomos que se recombinan, conocidas como Líneas de Recombinaicón de Carbono en Radio (CRRLs). El mapa elaborado por el equipo abarca la bulliciosa región de Cygnus X, una metrópoli cósmica situada a unos 5,000 años luz de distancia, rebosante de estrellas recién nacidas.
Un nuevo enfoque para estudiar el gas molecular oscuro
En palabras de Kimberly Emig, científica asociada con el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO) y autora principal del estudio publicado en The Astrophysical Journal, «es como si de repente encendieras las luces en una habitación y vieras todo tipo de estructuras que nunca supiste que estaban allí». El nuevo mapa revela una vasta red de arcos, crestas y “telarañas” de gas oscuro que se entrelazan a través de Cygnus X. Estas formas indican dónde se concentra y se desarrolla el material formador de estrellas antes de volverse visible como CO en nubes moleculares.
El estudio ha demostrado que este gas oscuro no está simplemente inmóvil; se encuentra en un estado de flujo y desplazamiento, moviéndose a velocidades mucho más altas de lo que se había comprendido anteriormente. Estos flujos turbulentos pueden influir en la rapidez con la que se forman las estrellas. Además, los investigadores han descubierto que el brillo de estas líneas de carbono está directamente relacionado con la intensa luz estelar que baña la región, lo que resalta el poderoso papel que la radiación juega en el reciclaje galáctico.
Emig explica que «al hacer visible lo invisible, finalmente podemos seguir cómo el material bruto en nuestra galaxia se transforma de átomos simples en complejas estructuras moleculares que algún día se convertirán en estrellas, planetas y posiblemente vida». Esta investigación representa apenas el comienzo de la comprensión de estas fuerzas previamente no vistas.
El GBT se ha convertido en la herramienta principal del mundo para este tipo de investigación, y se están llevando a cabo encuestas aún más grandes de CRRLs, como la Encuesta de Gas Ionizado Difuso de GBT a Bajas Frecuencias, para explorar otras regiones formadoras de estrellas de la Vía Láctea. Los conocimientos obtenidos aquí ayudarán a los astrónomos de todo el mundo a modelar cómo nuestra galaxia, y potencialmente otras, construyen masivas nubes para que se forme el gas estelar.
