En un reciente viaje de campo en el rancho Zerbst, ubicado en el este de Wyoming, un grupo de estudiantes de la Universidad de Chicago y yo mismo tuvimos la oportunidad de explorar una de las formaciones geológicas más fascinantes del período de los dinosaurios: la Formación Lance. Este afloramiento, compuesto principalmente por areniscas depositadas en los últimos millones de años de la era de los dinosaurios, ha sido objeto de interés para cazadores de fósiles durante más de un siglo, quienes, quizás, han pasado por alto algunos hallazgos significativos.
Durante nuestra exploración, descubrí una concreción masiva, un bloque de roca endurecida del tamaño de un coche compacto, rodeado de fragmentos de huesos fósiles. Entre los restos, identifiqué costillas estomacales pertenecientes al temido depredador Tyrannosaurus rex. Sin embargo, este no fue el único hallazgo notable de la temporada. Mis colegas, trabajando en un área cercana, desenterraron dos esqueletos de dinosaurios herbívoros del tipo Edmontosaurus annectens, que mostraron signos de una preservación extraordinaria, incluyendo áreas de piel escamosa y estructuras óseas intactas.
El misterio de la momificación
La preservación de la piel de estos «dinosaurios momificados» plantea preguntas intrigantes. A diferencia de las momias humanas de Egipto, que se preservan mediante deshidratación y aplicación de aceites, las momias de dinosaurios no retienen piel deshidratada. Sin embargo, se ha especulado que podrían contener trazas de estructuras de tejidos o incluso materiales orgánicos originales. Para investigar más a fondo, recluté a un equipo de expertos en diferentes campos, desde la paleontología hasta la tecnología digital, con el fin de analizar la composición de la piel antigua y entender el proceso de preservación.
Utilizando técnicas avanzadas, como la sección de la piel y los huesos con una sierra de diamante, descubrimos que las estructuras encontradas eran, en realidad, una delgada capa de arcilla que había capturado la forma y textura originales de la superficie del cuerpo del dinosaurio. Este hallazgo nos permitió visualizar no solo la apariencia externa de estos dinosaurios, sino también comprender mejor las condiciones geológicas de la Formación Lance, que facilitaron la preservación de estas impresionantes «momias». La investigación continúa, ofreciendo una ventana única hacia la vida de estos antiguos seres, permitiendo así que la ciencia y la historia natural se entrelacen en un relato fascinante.
