Los fósiles de Australia revelan que los pueblos indígenas eran coleccionistas, no cazadores de megafauna

In Ciencia y Tecnología
octubre 27, 2025

Análisis de fósiles revela la relación de los pueblos indígenas de Australia con los megafauna

Un reciente análisis de dos fósiles australianos, datados en aproximadamente 50,000 años, sugiere que los primeros habitantes de Australia valoraban tanto a los grandes animales por su carne como por sus huesos, recolectando y transportando estos restos a largas distancias. Durante décadas, los científicos interpretaron las marcas de corte en los fósiles como evidencia de que los indígenas australianos cazaron grandes presas, lo que podría haber llevado a la extinción de muchas especies. Al llegar los humanos a Australia, hace unos 65,000 años, el continente albergaba enormes criaturas extintas, como el echidna de largo hocico y canguros de hasta tres metros de altura. Sin embargo, para el año 46,000 a.C., todos estos grandes animales habían desaparecido.

En la década de 1960, se identificó una marca de corte humana en una tibia de canguro fosilizada, descubierta en la Cueva Mammoth, en el suroeste de Australia, entre 1909 y 1915. Esta marca fue interpretada como prueba de que los pueblos indígenas desollaban a los megafauna antiguos. Sin embargo, un análisis más reciente de la estructura interna del hueso ha ofrecido una nueva interpretación. El corte en el hueso se realizó mucho después de que el animal estuviera muerto, posiblemente tras la fosilización de sus restos. Este hallazgo sugiere que el hueso preservado del canguro era un objeto de interés, más que un recurso alimentario, según se informa en la revista Royal Society Open Science.

El segundo fósil analizado, un premolar del extinto wombat gigante Zygomaturus trilobus, aporta más evidencias sobre la recolección de fósiles por parte de los pueblos indígenas. Este marsupial es común en depósitos fósiles del sur de Australia, pero es desconocido en el norte. Un hombre indígena del norte de Australia conservó el diente como un amuleto, montado en resina y atado a un hilo de cabello humano. Para que este diente llegara al norte, se presume que fue recolectado como fósil en el suroeste de Australia Occidental y posteriormente intercambiado hacia la región de Kimberley, según Dr. Michael Archer, autor principal del estudio y profesor en la Universidad de Nueva Gales del Sur.

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