El calentamiento climático está afectando de manera significativa a las ciudades de Canadá, donde la temperatura está aumentando el doble de la media global. En este contexto, se prevé que muchas ciudades canadienses experimenten al menos cuatro veces más eventos de calor extremo en las próximas décadas, lo que representa un desafío considerable para la salud pública y el bienestar social.
En la provincia de Québec, por ejemplo, el aumento de las temperaturas estivales ha estado asociado con aproximadamente 470 muertes, 225 hospitalizaciones y 36,000 visitas a urgencias cada año. Ante esta situación, el gobierno canadiense ha propuesto el programa «2 Billion Trees», que tiene como objetivo plantar dos mil millones de árboles para 2031, en un esfuerzo por mitigar los efectos del cambio climático.
Importancia de la ubicación de los árboles
La manera en que se distribuyen los árboles y otros espacios verdes en las ciudades puede influir notablemente en la temperatura ambiente. Los estudios indican que incluso pequeños incrementos en las áreas verdes pueden hacer una diferencia significativa en la reducción de la temperatura urbana. La disposición de estos espacios es fundamental, ya que afecta la cantidad de sombra que proporcionan y la humedad que liberan al aire, factores que determinan su capacidad para enfriar el entorno.
Además, la desigualdad en la distribución de los espacios verdes plantea un problema de justicia ambiental. Las comunidades de bajos ingresos, que ya sufren las consecuencias más duras del calor urbano, a menudo tienen un acceso limitado a áreas verdes donde puedan refrescarse. Niños y ancianos son especialmente vulnerables a los efectos del calor extremo, lo que hace aún más urgente la necesidad de una planificación urbana equitativa.
Un estudio reciente realizado en Montreal ha analizado cómo los espacios verdes urbanos pueden contribuir a la reducción de la temperatura superficial y a la promoción de la justicia ambiental. Utilizando imágenes satelitales y técnicas de modelado, se ha demostrado que un incremento del 10% en la cobertura arbórea puede reducir la temperatura del suelo en aproximadamente 1.4 °C. Asimismo, una mayor agregación de árboles en áreas continuas resulta ser más efectiva para enfriar que pequeños parches dispersos.
Los resultados también revelan que en muchas partes de Montreal, la oferta de espacios verdes no satisface adecuadamente las necesidades de la población local. Existen áreas con abundantes espacios verdes, como Le Plateau-Mont-Royal, que contrastan con otras zonas, como Montreal-Est y Saint-Laurent, donde la falta de vegetación limita las oportunidades de refresco. Esta disparidad se ve acentuada en vecindarios con altas tasas de pobreza y poblaciones raciales, donde la falta de recursos limita el acceso a los beneficios que proporcionan los espacios verdes.
Para abordar este problema, es esencial que los planificadores urbanos diseñen estrategias que prioricen la creación de espacios verdes en las áreas más necesitadas. Consolidar los parches de árboles en áreas más grandes y crear espacios verdes de pequeño tamaño con conectividad mejorada son pasos importantes hacia un futuro más sostenible y justo.
