El huracán Melissa, catalogado como el más potente del Atlántico en lo que va del año, ha hecho su entrada en Jamaica como una tormenta de Categoría 5. La magnitud del fenómeno meteorológico ha suscitado la activación de un bono de catástrofe diseñado para proporcionar recursos financieros a la isla en caso de desastres naturales.
Este bono, con un valor de 150 millones de dólares, ha sido estructurado por la firma Aon y tiene como objetivo ayudar a la población jamaicana a reconstruir tras eventos climáticos severos, ofreciendo cobertura paramétrica contra pérdidas provocadas por tormentas nombradas. Su vigencia se extiende hasta 2027, lo que subraya la proactividad del gobierno jamaicano, que se convierte en el primero en la región del Caribe y en el primero de cualquier estado insular pequeño en patrocinar de manera independiente un bono de catástrofe.
Un mecanismo financiero innovador
Para que se active el pago completo del bono, la tormenta debe cumplir con ciertos criterios de fuerza, incluyendo que la presión central del huracán se mantenga por debajo de 900 milibares al tocar tierra. Datos preliminares del Centro Nacional de Huracanes indican que el huracán Melissa ha cumplido con estos requisitos en varias zonas, aunque estos datos están siendo verificados por un agente de cálculo independiente.
Chris Lefferdink, responsable de valores vinculados a seguros de Aon para América del Norte, ha señalado que los primeros indicios sugieren que el mecanismo está funcionando como se esperaba, permitiendo que los fondos críticos lleguen rápidamente a Jamaica tras un desastre de tal magnitud. Este proceso de verificación suele tomar entre dos y tres semanas, con la posibilidad de que el primer pago llegue a Jamaica en un mes.
La creación de bonos de catástrofe y valores vinculados a seguros surgió a mediados de la década de los 90, como respuesta a la devastación provocada por el huracán Andrew. Desde entonces, su popularidad ha crecido notablemente, con el mercado de bonos de catástrofe experimentando un aumento superior al 50% desde finales de 2022, alcanzando casi 55 mil millones de dólares.
Las asociaciones público-privadas, como la establecida por Jamaica, destacan la capacidad del seguro paramétrico para ofrecer una ayuda rápida y transparente en situaciones de tormentas severas. A pesar de que Jamaica no cumplió con los requisitos para recibir un pago de un bono de catástrofe diferente tras el huracán Beryl en 2024, que causó daños por valor de 995 millones de dólares a viviendas, cultivos e infraestructuras, la implementación de estos mecanismos financieros se presenta como una solución innovadora y necesaria en la lucha contra los desastres naturales.
