El uso del suelo se encuentra en el centro de las múltiples crisis que enfrenta nuestro planeta, incluyendo el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la injusticia social y la inseguridad alimentaria. Estas problemáticas, agravadas por prácticas insostenibles como la agricultura industrial, generan crisis interconectadas que requieren soluciones integrales.
Para abordar estos desafíos, es fundamental que grandes extensiones de la superficie terrestre cumplan simultáneamente con diversas demandas, tales como la conservación de especies, la producción de alimentos y el bienestar humano. En este contexto, los paisajes multifuncionales emergen como una solución viable, ya que pueden satisfacer múltiples objetivos ecológicos, sociales y económicos.
Investigación sobre Paisajes Multifuncionales
Un equipo de investigadores de las universidades de Göttingen y Kassel ha evaluado cómo el uso del suelo puede apoyar la conservación de la naturaleza y la restauración de ecosistemas. Su artículo de revisión, publicado en Nature Reviews Biodiversity, presenta enfoques integrados para rediseñar el uso del suelo y la conservación de la naturaleza.
La doctora Marion Jay, investigadora postdoctoral en el Departamento de Economía Agrícola y Desarrollo Rural de la Universidad de Göttingen, señala que «solo al comprender las sinergias y los conflictos de uso podremos desarrollar sistemas de uso del suelo que cumplan objetivos diversos, como asegurar nuestra suministro alimentario, regular nuestro clima, preservar nuestra valiosa biodiversidad y ofrecer áreas de descanso y recreación».
Los investigadores analizan conceptos teóricos y enfoques prácticos de uso del suelo de diferentes continentes y períodos históricos. En su artículo, presentan modelos que promueven la biodiversidad y la multifuncionalidad en los paisajes. Según los autores, los paisajes multifuncionales pueden adoptar diversas formas, pero a menudo comparten un mosaico interconectado de bosques, tierras de cultivo, pastizales y, en algunos casos, asentamientos, conciliando múltiples demandas de uso del suelo.
Se citan sistemas agrícolas tradicionales como la agroforestería o el pastoreo como ejemplos probados; sin embargo, ambos están amenazados por tendencias globales como la agricultura industrial. En contraste, algunos sistemas modernos de uso multifuncional del suelo se están promoviendo a nivel mundial a través de enfoques como la «infraestructura verde y azul urbana». Los bosques urbanos, parques y humedales están diseñados para servir al bienestar humano, la biodiversidad, la regulación de eventos climáticos extremos y la agricultura urbana.
Un ejemplo destacado en el artículo es la «paludicultura», que se refiere a la producción agrícola sostenible en turberas húmedas o restauradas. Este enfoque combina la producción de biomasa para alimentos, piensos, materiales de construcción o biocombustibles, con la preservación de hábitats y suelos húmedos, así como la restauración de servicios ecosistémicos como el almacenamiento de carbono y la regulación del agua.
Para integrar de manera efectiva el uso multifuncional del suelo en las medidas de conservación y restauración de la naturaleza, es necesaria un compromiso a múltiples niveles. Tobias Plieninger, profesor de Interacciones Socio-Ecológicas en Sistemas Agrícolas en las universidades de Göttingen y Kassel, enfatiza la importancia de la «cooperación entre sectores, por ejemplo, entre la agricultura, la conservación de la naturaleza y la planificación urbana». También destaca la relevancia del apoyo financiero, promoviendo tanto la inversión pública como privada y nuevos modelos de negocio.
