Un reciente estudio publicado en el Journal of Animal Ecology ha revelado que las interacciones sociales entre suricatas son fundamentales para su salud y supervivencia, gracias al intercambio de bacterias intestinales beneficiosas. Este hallazgo proporciona una nueva perspectiva sobre la importancia de la vida en grupo en el reino animal, especialmente en entornos adversos como el desierto.
Influencia del grupo social en la microbiota intestinal
La investigación, liderada por el Dr. Krishna Balasubramaniam de la Universidad Anglia Ruskin, analizó más de 500 muestras fecales de 146 suricatas pertenecientes a ocho grupos sociales en el Centro de Investigación del Kalahari en Sudáfrica. Los resultados mostraron que la pertenencia a un grupo social tiene un impacto significativo en la composición del microbioma intestinal de las suricatas, superando factores como la edad, el sexo, la salud, la relación genética, la dieta o las condiciones ambientales.
Los microbiomas son esenciales para la salud, ya que un microbioma saludable, rico en bacterias beneficiosas, es crucial para la inmunidad, el comportamiento y el estado general de un animal. Las suricatas, que viven en condiciones desérticas difíciles, forman grandes grupos sociales, conocidos como manadas o clanes. Mientras que la vida en grupo es conocida por ofrecer protección contra depredadores, este estudio sugiere que también aporta beneficios a la salud que podrían ser vitales para su supervivencia.
Los investigadores identificaron 119 tipos de bacterias intestinales y encontraron que la similitud bacteriana entre suricatas de un mismo grupo social era mayor que la que se podía atribuir a su parentesco genético. Esto sugiere que la transmisión «horizontal» de bacterias, a través de contactos sociales, espacios comunes y comportamientos como el acicalamiento, juega un papel más importante que la herencia genética en la composición del microbioma.
Además, el estudio evidenció que el microbioma de una suricata puede adaptarse rápidamente al unirse a un nuevo grupo. Aquellas suricatas con microbiomas menos diversos tendían a albergar un subconjunto de bacterias que se encontraban en sus compañeros de grupo más diversos, lo que sugiere la existencia de un «microbioma central» compartido dentro de cada grupo social.
El Dr. Balasubramaniam destacó que «nuestro estudio muestra de manera única que la vida en grupo tiene una poderosa influencia en la formación y el intercambio de bacterias intestinales beneficiosas en suricatas, siendo un efecto más fuerte que factores como la edad, la salud o las condiciones ambientales». Asimismo, se identificaron «redes» de co-ocurrencia estable de bacterias beneficiosas, indicando que estos microbios forman asociaciones sólidas dentro de sus hospedadores, lo cual podría ser vital para la salud y la supervivencia en condiciones desafiantes como sequías o exposición a enfermedades en el desierto.
Esta investigación, realizada en colaboración con la Universidad de Ulm, aporta nuevos conocimientos sobre los factores que moldean las comunidades microbianas, resaltando cómo las dinámicas sociales pueden mejorar la resiliencia de las poblaciones animales y proporcionar ventajas adaptativas. En el contexto de la evolución animal, la socialidad y la vida en grupo han surgido por los claros beneficios que ofrecen, como el cuidado cooperativo de las crías, un mejor acceso a la alimentación y protección contra depredadores. Los hallazgos subrayan que el intercambio de microbios beneficiosos puede ser otra ventaja importante de la vida social, ayudando a conectar el comportamiento social, los microbiomas y la salud animal, y, en última instancia, la supervivencia.
Más información: Journal of Animal Ecology (2025). DOI: 10.1111/1365-2656.70168
