Álvaro Arbeloa asumió la responsabilidad de la eliminación del Real Madrid en los octavos de final de la Copa del Rey, tras la derrota por 3-2 ante el Albacete, que marcó su debut como entrenador del equipo. En una rueda de prensa, el nuevo técnico del conjunto blanco reconoció el impacto negativo que esta derrota conlleva para un club de la magnitud del Real Madrid, subrayando que, en este entorno, incluso un empate se considera un mal resultado. Arbeloa enfatizó que una caída como la sufrida es especialmente dolorosa, más aún al tratarse de un rival de una categoría inferior.
El entrenador se hizo cargo de la situación al afirmar que él es el principal responsable de la derrota, dado que ha tomado las decisiones sobre la alineación y los cambios realizados durante el partido. A pesar de la crítica, Arbeloa expresó que no teme al fracaso, señalando que, para él, las derrotas son parte del proceso hacia el éxito. Recordó sus propias experiencias con eliminaciones dolorosas en el pasado, destacando que estos episodios deben ser considerados como oportunidades de aprendizaje para el futuro.
Asimismo, Arbeloa defendió la convocatoria que presentó, rechazando atribuir la derrota a la ausencia de jugadores clave como Kylian Mbappé, Jude Bellingham, Aurélien Tchouaméni o Rodrygo, quienes no participaron en el encuentro a pesar de no estar lesionados. El técnico se mostró convencido de que la plantilla que alineó era adecuada y del nivel de compromiso de los jugadores disponibles, reafirmando su confianza en el equipo que tenía a su disposición.
