En un contexto donde la innovación tecnológica y la sostenibilidad son temas de creciente relevancia, la Universidad Técnica de Dublín está marcando un avance notable en la utilización de inteligencias artificiales para la optimización de recursos energéticos. Este campus, ubicado en Tallaght, se ha beneficiado desde 2023 de un sistema de calefacción que aprovecha el calor residual de un centro de datos de Amazon Web Services (AWS), convirtiendo un potencial problema ambiental en una solución eficiente y sostenible.
Históricamente, los centros de datos han generado un exceso de calor, pero la integración de este recurso en redes de calefacción ha progresado lentamente debido a la baja temperatura del calor residual producido por estas instalaciones. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial ha llevado a una modificación en este paradigma. Como señala Adam Fabricius, gerente comercial de Sav Systems, la IA permite alcanzar temperaturas más altas, facilitando así la conexión de estos sistemas con redes de calefacción de distrito.
La evolución de la calefacción en Dublín
La utilización del calor excedente no solo representa una mejora en la eficiencia energética, sino que también otorga a los centros de datos una «licencia social» adicional, como señala Brendan Reidenbach de la Agencia Internacional de Energía. Aunque puede que no resulte económicamente viable en los papeles, el impacto social positivo que genera transforma la narrativa en torno a los centros de datos, contribuyendo a un suministro de calor descarbonizado.
En este sentido, Irlanda se presenta como un «lienzo en blanco», dado que no contaba con un sistema de calefacción de distrito previamente. La iniciativa en Tallaght ha evidenciado los beneficios de una planificación integrada, al reunir a los operadores del sistema eléctrico y de la red de distribución. Este proyecto ha logrado disminuir la exposición a las oscilaciones de precios del mercado, contribuyendo a los objetivos de descarbonización de la universidad.
A medida que Europa avanza hacia la implementación de redes de calefacción más eficaces, otros países, como el Reino Unido, están observando de cerca el modelo danés, donde los centros de datos están conectados a estas redes. El objetivo es aumentar la proporción de calefacción proveniente de estas redes, que actualmente solo cubren el 3% de la demanda nacional, hasta alcanzar el 20% para 2050.
El análisis sugiere que el calor residual de los centros de datos podría abastecer a al menos 3.5 millones de hogares para 2035, siempre que se escalen las infraestructuras necesarias. Esto no solo permitiría un uso más eficiente de la energía, sino también una reducción en la dependencia de fuentes fósiles, algo que muchos países han comenzado a explorar con seriedad.
El caso de la Universidad de Dublín es un claro ejemplo de cómo la innovación puede ser dirigida hacia el beneficio social, proporcionando un modelo a seguir para otras naciones. A través de la diversificación de su mezcla energética y la búsqueda de fuentes renovables, el sistema de calefacción en Tallaght ha logrado satisfacer el 92% de la demanda térmica del campus, acelerando su progreso hacia los objetivos de descarbonización establecidos para 2030.
La implementación de estas iniciativas demuestra que es posible transformar los desafíos energéticos en oportunidades, una lección que otros países podrían considerar valiosa en su camino hacia la sostenibilidad.
