Traces es un documental que aborda la crueldad inimaginable que han sufrido siete mujeres de Ucrania a manos de soldados rusos. La película, que se estrenó en la Berlinale dentro de su programa Panorama, también trata la dura realidad de las mujeres en cautiverio ruso o bajo ocupación, así como las historias de aquellas que han logrado mantenerse firmes ante la adversidad.
Una de las protagonistas, Iryna, ha transformado su sufrimiento en fuerza, comunidad y esperanza. En el estreno, el embajador ucraniano Oleksii Makeiev y representantes de la sociedad civil se reunieron en la embajada de Ucrania, donde las protagonistas del documental se sentaron en primera fila, escuchando atentamente mientras Iryna compartía su experiencia de abuso y la lucha por mantener su dignidad.
El documental revela las atrocidades que estas mujeres han enfrentado, incluyendo torturas y violencia sexual, supuestos crímenes de guerra cometidos por soldados rusos. Iryna, quien forma parte de la asociación SEMA Ukraine, ha pasado años acumulando la fuerza necesaria para compartir su historia. «Hablé por primera vez cinco años después de mi experiencia, y no fue fácil», comentó en una entrevista.
La directora del documental, Alisa Kovalenko, también sobreviviente de la violencia sexual en manos de soldados rusos, expresó que el objetivo de su obra no solo era documentar, sino también denunciar los crímenes de guerra. «No quería hacer este filme, pero sentí que tenía que hacerlo», afirmó. La decisión de no mostrar imágenes explícitas de violencia, sino solo grabaciones de audio, busca construir un ambiente de confianza con las mujeres entrevistadas.
El filme se convierte en un testimonio de dignidad, solidaridad y lucha por la justicia y la hermandad. Iryna y las demás mujeres han logrado transformar su dolor en fuerza, y el documental busca evocar empatía y acción. A lo largo de la proyección, se hace evidente que la resiliencia de estas mujeres no solo es un acto de superación personal, sino también una declaración de que la violencia ejercida sobre ellas no las ha vencido.
El documental también busca resaltar la violencia sexual como un arma de guerra utilizada por Rusia, una realidad que ha sido reconocida en informes de la ONU. Según el último informe de 2023, se han documentado 85 casos de violencia sexual relacionada con el conflicto en Ucrania, afectando tanto a hombres como a mujeres. La asociación SEMA Ukraine sostiene que el número de casos no reportados es significativamente mayor.
El embajador Makeiev enfatizó la importancia de la comunidad de mujeres ucranianas y su búsqueda de la verdad como un componente esencial de la resiliencia ucraniana. La proyección del filme y la presentación de la campaña han dejado a los asistentes con una sensación de esperanza y fortaleza, evidenciando la fuerza colectiva que estas mujeres han encontrado en sus historias compartidas.
