Un reciente informe ha puesto de relieve el crecimiento del mercado de préstamos de arte, evidenciado por un préstamo de 484 millones de dólares asegurado por el multimillonario Leon Black. Este préstamo, revelado en los archivos Epstein, destaca no solo por su magnitud, sino también por los colaterales que lo respaldan: obras de arte de renombrados artistas como Picasso, Giacometti y Matisse.
El sector de los préstamos de arte ha emergido como una herramienta valiosa tanto para coleccionistas adinerados como para las firmas de gestión de patrimonios que buscan satisfacer sus necesidades. Según un informe de Deloitte y ArtTactic, el mercado global de préstamos de arte se sitúa actualmente entre 38 y 45 mil millones de dólares, con proyecciones que apuntan a que superará los 50 mil millones para 2028, creciendo a un ritmo del 12% anual.
El arte como activo financiero
Según Adam Chinn, socio gerente de International Art Finance, los préstamos de arte permiten a los coleccionistas convertir un activo que no genera ingresos en efectivo, mientras disfrutan de la estética que les proporciona. Esta dualidad se presenta como una estrategia inteligente, no solo para acceder a liquidez, sino también para evitar pesadas cargas fiscales que surgen al vender una obra de arte.
Los préstamos de arte son comúnmente utilizados por los adinerados para obtener efectivo sin desprenderse de sus colecciones. Las entidades bancarias privadas suelen ofrecer estos préstamos a tasas de interés bajas, confiando en que el cliente posee otros activos sustanciales que garantizan la devolución. En el caso del préstamo de Black, la tasa de interés fue de solo el 1.43% en 2015.
El mercado de préstamos de arte está dominado por casas de subastas como Sotheby’s, así como por prestamistas especializados. Scott Milleisen, director global de préstamos de Sotheby’s, indica que los clientes utilizan los fondos para una variedad de propósitos, incluyendo inversiones en negocios y nuevas adquisiciones artísticas, lo que demuestra cómo el arte se integra en el tejido financiero actual.
Chinn señala que muchos de los coleccionistas contemporáneos son líderes en el ámbito de la inversión privada y fondos de cobertura, quienes están acostumbrados a utilizar apalancamiento para potenciar su riqueza. Se estima que el valor total del arte en manos privadas oscila entre 1 y 2 billones de dólares, lo que sugiere que el mercado de préstamos de arte tiene un amplio margen de crecimiento, a pesar de que actualmente representa solo una pequeña fracción de este total.
Además, el sector se ha beneficiado de cambios fiscales en 2017 que eliminaron ciertas prácticas que permitían a los coleccionistas evitar impuestos sobre ganancias de capital al intercambiar obras. Ante esto, muchos han optado por préstamos para obtener liquidez sin caer en penalizaciones fiscales, lo que resalta la flexibilidad y adaptabilidad del mercado del arte frente a las fluctuaciones económicas.
El mercado del arte, aunque peculiar en su naturaleza, sigue siendo un sector que refleja las dinámicas del capital. Con la reciente recuperación del mercado y la disminución de las tasas de interés, los préstamos de arte parecen estar en una trayectoria ascendente, indicando que este activo aún tiene mucho por ofrecer en el panorama financiero global.
