Polémica en torno a la inteligencia artificial y el Pentágono
La reciente apertura de la Casa Blanca a la posibilidad de utilizar armas autónomas ha suscitado un intenso debate entre las empresas de tecnología que desarrollan sistemas de inteligencia artificial (IA) y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Anthropic, una de las compañías líderes en el sector y creadora de Claude, un potente chatbot, ha sido la primera en expresar su oposición a que su tecnología sea empleada con fines bélicos. Esta negativa ha generado una ola de presión entre los empleados de otras empresas tecnológicas, como Google y OpenAI, quienes han instado a sus directivos a mantener una postura firme en contra de la cooperación con el Pentágono en proyectos relacionados con armamento.
El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha dado un ultimátum a Anthropic, exigiendo acceso total a su herramienta de IA para su uso militar antes del 27 de febrero. En caso de no cumplir con esta solicitud, la compañía se enfrentaría a la cancelación de contratos valorados en 200 millones de dólares y a ser catalogada como un «riesgo para la cadena de suministro», una etiqueta que hasta ahora solo se ha aplicado a empresas extranjeras. Dario Amodei, director general de Anthropic, ha reafirmado que la empresa no puede, de buena fe, acceder a tal demanda, argumentando que permitir el uso de su tecnología para desarrollar armas autónomas sería incompatible con los valores democráticos que defienden.
La respuesta de Amodei ha resonado en Silicon Valley, donde un centenar de empleados de Google han firmado una carta en la que expresan su preocupación por los planes de la compañía de colaborar con el Pentágono. Estos trabajadores han manifestado su rechazo a que la tecnología de IA, como el modelo Gemini, sea utilizada para la vigilancia de ciudadanos estadounidenses o para pilotar armas autónomas sin supervisión humana. De manera similar, cerca de 50 empleados de OpenAI, junto con otros 175 de Google, han criticado las tácticas de negociación del Pentágono, que buscan acceso irrestricto a los proveedores de IA bajo la amenaza de cancelar contratos. Esta situación ha llevado a los ingenieros de ambas compañías a hacer un llamado a sus directivos para que se unan y rechacen las demandas del Departamento de Defensa.
