El próximo miércoles, China iniciará su reunión anual de las «Dos Sesiones», un evento clave para la formulación de políticas en el país, donde se darán a conocer las metas de crecimiento económico y los planes de estímulo para el año. Este encuentro, que incluye un congreso consultivo y el Congreso Nacional del Pueblo (CNP), es una plataforma fundamental para que los líderes chinos, encabezados por el primer ministro Li Qiang, expongan sus estrategias económicas y políticas.
Expectativas económicas
Se espera que durante estas sesiones se presenten las metas de crecimiento del PIB, que se estima oscilarán entre el 4.5% y el 5%. Una cifra por debajo del 5% marcaría un récord de bajas expectativas, y se produce en un contexto en el que varios gobiernos locales ya han reducido sus ambiciones de crecimiento. Según analistas, un objetivo más modesto podría permitir a los responsables de la política económica centrarse en reformas estructurales y mejorar la calidad de los datos económicos.
Además, se anticipa que el déficit presupuestario se sitúe en torno al 4%, cifra que coincide con la expansión del gasto gubernamental del año pasado. Este nivel de déficit es el más alto registrado desde 2010, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal a largo plazo. En este ambiente, las autoridades chinas deberán equilibrar sus aspiraciones de crecimiento con la necesidad de abordar los desafíos estructurales que enfrenta la economía.
Desafíos y objetivos a largo plazo
El desarrollo de un nuevo plan quinquenal será otro tema central durante las sesiones. Los analistas estarán atentos a cómo Beijing pretende cumplir sus ambiciones tecnológicas y de autosuficiencia, especialmente en un contexto de tensiones crecientes con Estados Unidos. El análisis de Asia Society destaca que la campaña de anticorrupción ha reducido el número de delegados en las «Dos Sesiones», lo que podría tener implicaciones en la dinámica de poder dentro del partido y su capacidad para implementar reformas.
El sistema financiero chino, que ha estado soportando un elevado nivel de deuda, enfrenta críticas por destinar préstamos a empresas estatales y gobiernos locales en lugar de fomentar un crecimiento sostenible a través de la inversión privada. Esta situación ha generado un menor rendimiento de la inversión y una debilitada capacidad de respuesta del sector privado, lo que refleja un dilema inherente en la política económica del país.
En un contexto global complejo, donde los conflictos geopolíticos y económicos son cada vez más evidentes, la forma en que China maneje sus políticas internas será crucial no solo para su estabilidad, sino también para el equilibrio en la región. La capacidad de Beijing para navegar por estos desafíos mientras mantiene su enfoque en el desarrollo y la autosuficiencia será observada atentamente por analistas y gobiernos de todo el mundo.
