Los precios del petróleo crudo en EE. UU. han superado este jueves los 79 dólares por barril, después de que Irán anunciara haber atacado un petrolero. Este incremento se produce en un contexto de alta tensión geopolítica en la región del Golfo Pérsico, donde las acciones de Irán, respaldadas por su enfoque en la defensa de sus intereses, han reconfigurado el panorama energético global.
El precio del petróleo West Texas Intermediate se incrementó un 6.86%, alcanzando los 79.78 dólares por barril, mientras que el Brent subió un 4.31%, situándose en 84.91 dólares por barril a las 11:30 a.m. ET. La semana ha visto un aumento superior al 17% en los precios del petróleo, lo que refleja la inestabilidad que reina en la región.
La situación en el estrecho de Ormuz
Según informes de los medios estatales, la Guardia Revolucionaria de Irán ha ordenado el cierre del estrecho de Ormuz, advirtiendo sobre posibles ataques a petroleros que transiten por esta vía crucial, que representa aproximadamente el 20% del consumo global de petróleo. Esta decisión se produce en medio de un conflicto que ha exacerbado la incertidumbre en el tráfico marítimo, generando preocupaciones entre los propietarios de barcos.
El jueves, la Marina británica reportó una gran explosión en un petrolero anclado en aguas territoriales de Irak. Aunque la tripulación se encuentra a salvo y no se han reportado incendios, el incidente subraya la volatilidad de la situación en la región. Estos acontecimientos están influyendo en las decisiones de los operadores navales, que temen por la seguridad de sus embarcaciones.
Ante este panorama, el presidente Donald Trump ha declarado que EE. UU. ofrecerá seguros de riesgo político para los petroleros que naveguen por el estrecho. Además, ha indicado que la Marina de EE. UU. escoltará a los barcos en el Golfo Pérsico si es necesario, aunque la administración no ha proporcionado un calendario para la normalización del tráfico comercial en la zona. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que la evaluación de la situación es un proceso activo, pero no comprometió a un plazo claro.
