La administración de Donald Trump ha reactivado su estrategia de investigación comercial mediante la invocación de la Sección 301 del Trade Act de 1974. Este mecanismo permite a la Oficina del Representante de Comercio de EE. UU. (USTR) investigar prácticas comerciales consideradas desleales por parte de países extranjeros, evaluando si estas «actos, políticas o prácticas son irrazonables o discriminatorias y afectan el comercio estadounidense». En esta ocasión, se han anunciado investigaciones dirigidas a 16 socios comerciales, incluyendo naciones como Singapur, Suiza, India y Noruega.
Contexto y objetivos de las investigaciones
Las investigaciones de la Sección 301 no son nuevas. Anteriormente, tanto la administración Trump como la de Biden llevaron a cabo indagaciones similares, especialmente enfocadas en China y la Unión Europea. Estas investigaciones buscan identificar si las políticas comerciales de estos países están perjudicando el comercio de EE. UU. y qué medidas se podrían tomar en respuesta. Si se determina que efectivamente hay un impacto negativo, la USTR podría imponer nuevos aranceles o restricciones a las importaciones.
La actual reactivación de estas investigaciones llega tras un fallo del Tribunal Supremo de EE. UU. que declaró ilegales los aranceles «recíprocos» impuestos por la administración Trump. Ante esta situación, el gobierno ha optado por utilizar la Sección 301 como una forma de restaurar los aranceles que fueron anulados. Los nuevos estudios se centran en la «capacidad y producción excesiva estructural» en sectores manufacturados, acusando a economías rivales de «vender» su producción excedente en los mercados estadounidenses, lo cual, según la USTR, amenaza a los fabricantes locales.
La USTR ha subrayado que estas prácticas representan un «desafío serio» para los esfuerzos de reindustrialización del presidente Trump y complican la tarea de «relocalizar cadenas de suministro críticas y crear empleos bien remunerados para los trabajadores estadounidenses». En este sentido, el enfoque de EE. UU. parece alinearse con un modelo de defensa de su base industrial, que contrasta con las políticas de apertura de mercados de otros gobiernos.
Las consultas con los países involucrados comenzarán pronto, y se llevará a cabo una audiencia pública para analizar cada economía investigada. Las acciones que resulten de estas investigaciones podrían incluir desde tarifas hasta tasas sobre servicios, dependiendo de los hallazgos de la USTR.
Expertos han señalado que el momento de estas investigaciones es peculiar, dado el actual contexto de operaciones militares en Irán. Sin embargo, el uso de la Sección 301 podría ser interpretado como un intento de resucitar la estrategia global de aranceles que Trump había implementado previamente, aunque aún sujeta a restricciones temporales. Esta estrategia, que puede ser vista como una manera de proteger las economías locales, contrasta con enfoques más liberales y refleja una tendencia hacia el nacionalismo económico.
