El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho declaraciones recientes sobre la seguridad del estrecho de Ormuz, sugiriendo que otros países, en particular aquellos que dependen en gran medida de las importaciones de petróleo que transitan por esta vía, deberían asumir un papel más activo en su protección. Durante una conversación con la prensa a bordo del Air Force One, Trump afirmó que naciones como China, que obtienen aproximadamente el 90% de su crudo a través de este estrecho, deberían ser responsables de asegurar su propia ruta de suministro.
Trump argumentó que, dado que Estados Unidos solo depende de esta zona para un pequeño porcentaje de su petróleo, es razonable que los países que realmente se benefician de la seguridad en el estrecho asuman la carga. «Exijo que estos países protejan su propio territorio, porque es su territorio. Es de donde obtienen su energía», subrayó Trump, añadiendo que sería interesante ver por qué otros no están dispuestos a colaborar en esta tarea.
Reacciones y contexto internacional
Las palabras del presidente estadounidense han suscitado reacciones en el ámbito internacional. Analistas como Edward Fishman, del Consejo de Relaciones Exteriores, han señalado que la administración Trump no consultó a sus aliados europeos o asiáticos antes de emprender acciones militares contra Irán, lo que genera incertidumbre sobre su disposición a involucrarse en una misión de seguridad en el estrecho.
Además, varios países aliados de Estados Unidos, que dependen más del petróleo del Golfo Pérsico, han manifestado su renuencia a enviar buques de guerra al estrecho. Por ejemplo, los primeros ministros de Japón y Australia han dejado claro que no tienen planes de desplegar fuerzas navales en la región, a pesar de la presión ejercida por Washington.
Las tensiones en el estrecho de Ormuz han aumentado desde que Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques contra Irán el mes pasado, lo que ha llevado a un estancamiento efectivo del tráfico de buques en esta vital arteria del comercio energético mundial. En este contexto, algunos países europeos, como Francia y el Reino Unido, están considerando estrategias para reanudar la navegación comercial en el estrecho, mientras que la Unión Europea discute la posibilidad de ampliar su misión naval en la región, aunque no se prevé que esto incremente su presencia en Ormuz.
Trump ha enfatizado que, independientemente de la respuesta internacional, Estados Unidos no olvidará quiénes están dispuestos a ayudar. Esta afirmación resalta la política exterior estadounidense, marcada por un enfoque que a menudo prioriza los intereses económicos sobre la colaboración internacional.
