Las instalaciones de producción de gas natural licuado (GNL) de QatarEnergy han sido objeto de un ataque que ha causado «daños extensos» en la Ciudad Industrial de Ras Laffan, donde se encuentra la mayor planta de exportación de GNL del mundo. Este incidente ocurre en el contexto de una creciente tensión en la región, exacerbada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar ha denunciado este ataque como una «escalada peligrosa» y una «flagrante violación de la soberanía estatal», así como una amenaza directa a su seguridad nacional y estabilidad regional. En su comunicado, el Ministerio reafirma el derecho de Qatar a responder en conformidad con el derecho a la defensa propia garantizado por el derecho internacional.
Impacto en el mercado energético
La reacción del mercado a estos acontecimientos ha sido inmediata. El precio del petróleo Brent, el referente internacional, ha aumentado más de un 7%, alcanzando los 111,23 dólares por barril. Por otro lado, el crudo West Texas Intermediate de EE.UU. ha subido cerca de un 4%, superando los 100 dólares por barril. Este aumento en los precios refleja la inquietud del mercado ante la posibilidad de una interrupción significativa en las exportaciones de energía de la región.
Las amenazas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán de atacar instalaciones energéticas en Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, después de que Israel bombardeara una planta de procesamiento de gas en Irán, subrayan la inestabilidad que reina en la zona. En respuesta, los equipos de emergencia han sido desplegados para controlar los incendios en Ras Laffan, aunque no se han reportado víctimas hasta el momento. Según el Ministerio del Interior de Qatar, el incendio en la instalación ha sido controlado.
El emirato ha interrumpido la producción de GNL desde el 2 de marzo debido a estos ataques, lo que podría tener repercusiones significativas en el suministro global, dado que Qatar es el segundo mayor exportador de GNL del mundo, después de Estados Unidos, y representa casi el 20% de las exportaciones globales de este recurso, según datos de la consultora energética Kpler.
La escalada de ataques en la infraestructura petrolera y gasística del Medio Oriente pone en riesgo la estabilidad del suministro energético, ya afectado por la guerra en Irán. Además, el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz ha caído drásticamente debido a los ataques iraníes a barcos comerciales, un punto crítico donde transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo.
Los analistas de Citigroup han advertido que, si se producen ataques generalizados a la infraestructura energética y el estrecho permanece cerrado durante un período prolongado, el precio del Brent podría promediar 130 dólares en el segundo y tercer trimestre del año.
