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Las crecientes alarmas de recesión en EE. UU. ante la guerra en Irán y la inflación

In Economía
marzo 25, 2026

La reciente postura del presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Jerome Powell, ha generado inquietudes sobre la posibilidad de una recesión en la economía estadounidense. Mientras los analistas de Wall Street incrementan sus expectativas respecto a una contracción económica, los economistas de Moody’s Analytics han elevado su pronóstico de recesión para los próximos 12 meses al 48.6%, lo que revela un panorama de incertidumbre económica acentuada por conflictos geopolíticos, como la guerra en Irán, y el aumento de precios que esto conlleva.

Las proyecciones de diversas entidades financieras reflejan un consenso creciente sobre los riesgos de recesión. Goldman Sachs, por ejemplo, ha elevado su estimación al 30%, mientras que Wilmington Trust sitúa las probabilidades en un 45%. Estas cifras son alarmantes, especialmente si se consideran en el contexto de que, en tiempos normales, el riesgo de recesión es de aproximadamente el 20% en un período de 12 meses.

Impacto de los conflictos geopolíticos

La prolongación de la guerra con Irán ha intensificado las temáticas relacionadas con la economía. Históricamente, los aumentos bruscos en los precios del petróleo han precedido casi todas las recesiones en EE.UU. desde la Gran Depresión, a excepción de la pandemia de Covid-19. En el último mes, los precios de la gasolina han subido más de un 35%, lo que podría tener consecuencias negativas rápidas y severas para la economía. Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, advierte que si los precios del petróleo se mantienen en sus niveles actuales, esto podría empujar a la economía hacia una recesión.

Los analistas se muestran cautelosos, sugiriendo que un camino diplomático podría ayudar a evitar el peor de los escenarios. Sin embargo, la presión sobre el consumidor, que representa más de dos tercios del crecimiento económico, y un mercado laboral que ha mostrado señales de debilidad, complican aún más la situación.

A lo largo del año pasado, el mercado laboral estadounidense solo creó 116,000 empleos, y en febrero se registró una pérdida de 92,000 puestos de trabajo. Aunque la tasa de desempleo se ha mantenido en un 4.4%, esto se debe en gran medida a la falta de despidos, más que a un aumento en las contrataciones. Esta estrechez en el mercado laboral plantea un riesgo considerable para el gasto del consumidor, que ha sido el principal motor del crecimiento a pesar de las crecientes preocupaciones sobre la economía.

El término «estanflación», que describe la combinación de inflación elevada y crecimiento económico débil, ha resurgido en el debate económico. Aunque Powell ha rechazado aplicar este término a la situación actual, la realidad es que muchos economistas observan signos de una posible «estanflación ligera», lo que podría repercutir negativamente en la economía de los hogares, especialmente entre aquellos en los estratos más bajos de ingresos, que son los más afectados por el aumento de los precios.

A pesar de estos desafíos, algunos economistas sostienen que hay factores de apoyo subyacentes que pueden ayudar a la economía a evitar una recesión profunda. La administración de Biden ha implementado políticas que buscan estimular la economía, como la reducción de regulaciones y el aumento de devoluciones fiscales, que podrían aliviar la carga de los consumidores en este contexto de precios elevados.

Así, el horizonte económico para EE.UU. se presenta incierto, marcado por tensiones geopolíticas y presiones económicas internas. Sin embargo, la posibilidad de un desenlace positivo, a través de la diplomacia y políticas económicas adecuadas, sigue siendo un aspecto a tener en cuenta en este complejo panorama.

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