En los primeros meses de 2026, las empresas industriales chinas han experimentado un notable aumento en sus beneficios, evidenciando la capacidad del país para recuperarse de desafíos económicos. Según datos del Buró Nacional de Estadísticas (NBS), los beneficios industriales crecieron un 15,2% en comparación con el año anterior durante el periodo de enero a febrero, lo que se suma a un repunte significativo del 5,3% en diciembre. Este crecimiento se atribuye a una aceleración en la actividad de las fábricas y al incremento de los precios de los productos.
Impulso en el sector manufacturero
Yu Weining, jefe de estadística del NBS, destacó que el sector de la manufactura de alta tecnología lideró este aumento en los beneficios, con un impresionante crecimiento del 58,7% en comparación con el año anterior. Este auge se debe, en gran medida, al incremento de las ganancias en empresas dedicadas a la fabricación de vehículos aéreos no tripulados y semiconductores. Además, los productores de materias primas, como los metales no ferrosos y los productos químicos, también reportaron un crecimiento significativo de los beneficios, con aumentos del 148,2% y 35,9% respectivamente.
Sin embargo, Yu advirtió sobre los riesgos de «escaladas en las tensiones geopolíticas», que podrían afectar la proyección de crecimiento de China, aunque la recuperación en los diferentes sectores aún presenta desigualdades. En este contexto, las autoridades chinas han estado trabajando para mitigar las consecuencias de la interrupción de los envíos de petróleo en el Medio Oriente, un tema que se ha vuelto crítico debido a los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. La decisión de Teherán de cerrar el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte energético, ha desestabilizado los mercados globales de energía.
Ante el aumento de los precios del petróleo a nivel global, China ha optado por elevar los precios de la gasolina y el diésel en el mercado interno, aunque ha limitado esta subida a aproximadamente la mitad de lo habitual para amortiguar el impacto en los consumidores. A pesar de esto, se prevé que el aumento de los precios energéticos afecte menos a la economía china en comparación con otros países, gracias a sus vastas reservas de petróleo y a sus fuentes de energía alternativa. Además, Irán ha continuado exportando millones de barriles de crudo a China desde el inicio del conflicto, lo que refuerza la relación comercial entre ambos países en tiempos de crisis.
