La situación en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico entre Irán y Omán que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Arabia, ha captado la atención de los analistas y comerciantes de petróleo en todo el mundo. En medio de las crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos, un enfoque diferente ha surgido a partir de un informe de Citrini Research, que envió a un analista al terreno para observar directamente la actividad de navegación en la región.
A pesar del discurso predominante que sugiere un cierre efectivo de esta arteria vital para el comercio de petróleo, el informe del analista, que permanece en el anonimato, indica que el tráfico marítimo en el estrecho continúa, con aproximadamente 15 barcos transitando diariamente. Aunque esta cifra está por debajo de los niveles normales de actividad, sugiere que la interrupción es parcial y en evolución, no absoluta.
El análisis de Citrini revela que, en los últimos días, el volumen de buques ha comenzado a aumentar, desafiando la narrativa que predice un bloqueo total. Se ha observado que tanques navegan por el canal de Qeshm, incluso en condiciones de invisibilidad en los sistemas de seguimiento de embarcaciones, lo que indica que muchos barcos optan por desactivar sus transpondedores.
El sistema de identificación automática (AIS) es esencial para el rastreo de embarcaciones, pero Citrini sostiene que los datos oficiales no reflejan la realidad del tráfico, ya que muchos buques eligen no revelar su ubicación. Este hallazgo sugiere que Irán está permitiendo el paso de embarcaciones de forma selectiva, estableciendo un «punto de control funcional» en lugar de un bloqueo total.
Implicaciones para el mercado del petróleo
Los hallazgos provienen de una única expedición de campo y se basan en testimonios anecdóticos difíciles de verificar de manera independiente, dada la limitada transparencia en la región. Sin embargo, Citrini anticipa que la interrupción en el tráfico marítimo podría generar un riesgo persistente en los mercados del petróleo, sugiriendo que el nuevo escenario podría incluir una prima de riesgo permanente en los precios del crudo.
La firma también predice que, a pesar de las tensiones actuales, podría alcanzarse hasta el 50% del tráfico previo al conflicto en un plazo de 4 a 6 semanas. Este análisis se fundamenta en una visión más matizada de la situación en el estrecho de Ormuz, que contrasta con la narrativa simplista de «estrecho abierto» o «estrecho cerrado».
En consecuencia, los comerciantes de petróleo deben prepararse para un entorno en el que las dinámicas de oferta y demanda se vean influenciadas por la inestabilidad geopolítica en la región, un recordatorio de que la realidad del comercio internacional a menudo es más compleja de lo que sugieren las noticias de última hora.
