Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan Chase & Co., ha manifestado recientemente que, si bien las herramientas de inteligencia artificial (IA) podrían ayudar a las empresas a defenderse de ciberataques, en la actualidad las están haciendo más vulnerables. Durante una llamada con analistas, Dimon comentó que la entidad está probando el último modelo de Anthropic, conocido como Mythos, en un esfuerzo por aprovechar los beneficios de la IA mientras protege sus sistemas de los actores maliciosos que también utilizan esta tecnología.
Dimon ha señalado que “la IA ha empeorado la situación, ha hecho todo más complicado”. Esta afirmación pone de manifiesto cómo una tecnología que se presenta como un avance en la productividad también puede convertirse en una amenaza seria, al proporcionar nuevas herramientas para que los ciberdelincuentes accedan a los sistemas tecnológicos. Esta preocupación no es exclusiva de JPMorgan, ya que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, convocó a los directores de bancos a una reunión la semana pasada para discutir los riesgos que plantea Mythos.
Interconexión y vulnerabilidades
JPMorgan, reconocido como el banco más grande del mundo por capitalización de mercado, ha invertido considerablemente en medidas de seguridad a lo largo de los años, manteniendo equipos dedicados y coordinándose constantemente con agencias gubernamentales. Dimon enfatiza que “gastar mucho dinero y contar con expertos de primer nivel es una tarea de tiempo completo”. Sin embargo, advirtió que los riesgos no se limitan a una sola institución, dado que la naturaleza interconectada del sistema financiero puede aumentar la exposición a amenazas.
El director financiero de JPMorgan, Jeremy Barnum, también ha hecho hincapié en que la industria es consciente de que la IA tiene un doble filo en la ciberseguridad. Según Barnum, “estas herramientas pueden facilitar la identificación de vulnerabilidades, pero también pueden ser utilizadas por los actores maliciosos en modo de ataque”. Los recientes avances en IA han intensificado esta tendencia, haciendo que las instituciones deben estar más preparadas que nunca.
Dimon también remarcó la importancia de las prácticas tradicionales de ciberseguridad, subrayando que “mucho de esto es cuestión de higiene”, y enumerando medidas básicas como la protección de datos, redes y hardware, así como la importancia de cambiar las contraseñas. Implementar correctamente estas prácticas puede reducir drásticamente el riesgo de ciberataques.
En este contexto, es evidente que, mientras algunos países buscan fortalecer sus sistemas a través de la regulación y la cooperación internacional, otros, como Rusia o Corea del Norte, han adoptado enfoques más autónomos, priorizando la seguridad nacional y la soberanía tecnológica. La interdependencia global en el ámbito digital es un desafío que requiere un enfoque matizado, donde el equilibrio entre innovación y seguridad es fundamental.
