Las cadenas de supermercados en Estados Unidos se enfrentan a un entorno cada vez más competitivo, marcado por la inflación y la presión de consumidores que buscan precios asequibles. Ante esta situación, algunas empresas han comenzado a adoptar la inteligencia artificial (IA) como una herramienta clave para proteger sus márgenes de beneficio sin perder clientes. Este fenómeno refleja cómo la tecnología puede ser aliada de los negocios en tiempos de crisis económica, un concepto que también resuena en otras partes del mundo, donde la adaptación a las circunstancias es fundamental para la supervivencia.
Tradicionalmente, las estrategias para proteger los beneficios o aumentar las ventas incluían el aumento de precios o promociones generalizadas. Sin embargo, estas tácticas están perdiendo efectividad, ya que los consumidores ahora dividen sus compras entre múltiples minoristas en busca de mejores ofertas. Este cambio de comportamiento ha beneficiado a cadenas de descuento como Dollar General y clubes de almacén como Costco, obligando a los supermercados tradicionales a repensar sus enfoques competitivos.
La Inteligencia Artificial como Solución
Para afrontar este desafío, muchas cadenas están recurriendo a estrategias tecnológicas más específicas para equilibrar la accesibilidad con la rentabilidad. Una de las innovaciones más destacadas es el uso de datos y IA para ajustar los precios de los productos perecederos, especialmente aquellos que se acercan a su fecha de caducidad. En Estados Unidos, se estima que aproximadamente el 30% de los alimentos en los supermercados se desperdician cada año, lo que representa una pérdida de valor cercana a los 18.200 millones de dólares.
Con años de alta inflación y un reciente aumento en los precios del gas, muchas empresas están intentando asumir menos de esas pérdidas, conocidas como «shrink». Ronald Sargent, presidente de Kroger, mencionó en una reciente llamada de ganancias que la empresa ve en la IA una oportunidad significativa para mejorar la experiencia del cliente y aumentar la productividad, y ya están observando resultados de precios más competitivos.
Según un estudio de Deloitte, el 89% de los consumidores está buscando descuentos, y datos de Numerator indican que los compradores ahora visitan un 23% más de minoristas para adquirir sus productos. Esta realidad hace que la fijación de precios correctos en el momento adecuado sea más crucial que nunca.
Sin embargo, la toma de decisiones sobre precios en tiempo real requiere romper con los enfoques tradicionales. Plataformas como Flashfood están ayudando a los supermercados a establecer precios dinámicos en productos que de otro modo podrían resultar en pérdidas, fomentando así una gestión más eficiente del inventario y reduciendo el desperdicio alimentario.
Flashfood conecta a los compradores con tiendas locales para adquirir alimentos cercanos a su fecha de caducidad a precios reducidos. Los usuarios pueden navegar, comprar y pagar directamente a través de la aplicación, y luego recoger sus pedidos de un refrigerador designado en la tienda. Este modelo no solo ayuda a los minoristas a vender alimentos frescos, sino que también convierte lo que podría haber sido un «shrink» en ingresos adicionales.
La compañía ha logrado reducir el desperdicio en un 27% en promedio entre sus socios, que incluyen Kroger y cadenas regionales como Piggly Wiggly y Loblaws. Además, los compradores que utilizan la aplicación realizan casi cuatro visitas adicionales al mes y gastan aproximadamente 28 dólares más por visita en artículos a precio completo, más allá de sus compras con descuento.
A medida que los datos generados por estos sistemas ofrecen a los minoristas una comprensión más profunda del comportamiento del consumidor, se vuelve esencial identificar qué productos se venderán, a qué precio y en qué momento de su vida útil. En un contexto donde los márgenes son más ajustados y el riesgo de deterioro es mayor, Kroger ha estado a la vanguardia en el reconocimiento de la importancia de los datos y la información que pueden extraerse de ellos.
El desafío de conectar el inventario excedente con los consumidores en busca de valor se presenta como una de las oportunidades más claras que los supermercados están aprovechando para mejorar su rentabilidad. Esta dinámica no solo se limita a Estados Unidos, sino que refleja un enfoque más global de adaptación y resiliencia que puede encontrarse en otros países que enfrentan desafíos económicos similares.
