En un contexto de incertidumbre constante, las habilidades psíquicas han cobrado un atractivo inusitado, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Un reciente estudio realizado por Talker Research ha revelado que un tercio de los miembros de la Generación Z en Estados Unidos afirma haber experimentado momentos psíquicos con mayor frecuencia que los Baby Boomers. Según el informe, esta generación, nacida entre 1997 y 2012, reporta tener un «sexto sentido» que les permite intuir cómo se desarrollarán diversas situaciones.
El estudio señala que el 33% de los encuestados jóvenes afirma poder percibir cuando algo no está bien, un 28% dice tener la capacidad de detectar la deshonestidad y un 26% menciona tener un instinto que les indica cuándo es el momento de alejarse de una situación. Estas habilidades, aunque pueden considerarse intuitivas, se enmarcan dentro de un creciente interés por lo esotérico y lo alternativo, especialmente en la era de las redes sociales.
Para aquellos que superan los 29 años y se sienten excluidos de esta tendencia, el estudio también revela que algunas intuiciones psíquicas trascienden generaciones. Tanto los Baby Boomers como la Generación Z comparten una intuición especial en cuestiones financieras, mientras que los Millennials muestran un instinto similar en el ámbito de las relaciones. Por su parte, la Generación X se destaca como la más propensa a predecir resultados con acierto.
Si bien algunos podrían argumentar que estas percepciones no son más que sentido común, el auge de las creencias New Age ha cobrado fuerza en los últimos años, impulsado por la popularidad de prácticas como la lectura de tarot, el uso de cristales y la astrología. Teorías contemporáneas como la manifestación y el fenómeno del «delulu», que promueven la idea de que la creencia en un resultado puede hacerlo realidad, han ganado notoriedad en plataformas digitales.
Un estudio de 2025 del Pew Research Center revela que el 30% de los estadounidenses consulta horóscopos, cartas de tarot o adivinos al menos una vez al año, siendo la mayoría de estas consultas consideradas como una actividad recreativa. Este fenómeno coincide con un aumento de ansiedades en torno a la situación global, incluyendo inestabilidad socioeconómica, tensiones geopolíticas, preocupaciones climáticas y una falta de apoyo en salud mental. Ante esta realidad, muchos jóvenes buscan un sentido de control en prácticas que les ofrecen guía, aunque sea ilusoria.
A pesar del interés en estas intuiciones, un número significativo de jóvenes se muestra escéptico o indeciso sobre su validez. Del total de encuestados, un 35% admitió no sentirse seguro al diferenciar entre sus instintos y la ansiedad. Esta incertidumbre, lejos de ser negativa, puede abrir la puerta a un sinfín de posibilidades, donde la riqueza y la paz mundial podrían estar al alcance de la mano, siempre que se consulte la bola de cristal adecuada.
