El panorama actual de la inteligencia artificial (IA) se encuentra en una encrucijada, en gran parte debido a las posibles decisiones de inversión de los fondos soberanos de Oriente Medio. Según el director de Thiel Capital, Jack Selby, si el conflicto en Irán se prolonga, es probable que países como los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita desvíen sus inversiones hacia la reconstrucción interna, lo que podría resultar en la pérdida de cientos de miles de millones de dólares en el sector tecnológico, especialmente en proyectos de infraestructura de IA.
Selby señala que los inversores de Oriente Medio representan aproximadamente una cuarta parte de las inversiones globales comprometidas en IA durante los próximos cinco años. La importancia de esta región en el gasto de capital relacionado con la IA e infraestructura tecnológica es a menudo subestimada por los mercados financieros, lo que podría tener repercusiones mucho más amplias de lo que se anticipa. De hecho, Selby advierte que la anulación de proyectos en esta región podría afectar gravemente tanto a centros de datos como a empresas tecnológicas, tanto públicas como privadas.
La Dependencia del Capital de Oriente Medio
El contexto geopolítico actual, junto a la creciente dependencia de las empresas de IA del capital de Oriente Medio, se convierte en un factor de riesgo adicional. Recientemente, un informe del Wall Street Journal ha sacudido a las acciones de tecnología y chips al revelar que OpenAI no cumplió con sus objetivos de ingresos. Esta situación refleja la creciente vulnerabilidad del sector ante cambios en las dinámicas de inversión en la región.
Selby estima que la mitad de la financiación de IA en Oriente Medio está destinada a centros de datos en la región, mientras que la otra mitad se asigna a proyectos a nivel global. Ya se han comenzado a cancelar contratos comerciales y de envío, lo que indica que el riesgo de cancelaciones en proyectos de centros de datos podría estar al acecho. Selby advierte que los mercados no parecen captar la seriedad de esta situación, que podría resultar en una gran volatilidad en el futuro cercano.
Más allá de las tensiones en Oriente Medio, Selby también señala un riesgo más amplio de sobreinversión y especulación en el sector de la IA. Al igual que la burbuja de las puntocom, los valores de las empresas de IA están siendo inflados de manera indiscriminada. Este auge en la inversión está consumiendo una cantidad de capital sin precedentes, y Selby prevé que la destrucción de riqueza resultante podría ser significativamente mayor que la de la crisis del 2000.
Para Selby, la estrategia a seguir en este entorno es evitar las multitudes. A través de su nuevo fondo de capital riesgo, Copper Sky, su enfoque se centra en empresas tecnológicas fuera de los tradicionales núcleos de inversión en California, Nueva York y Massachusetts. Asegura que las oportunidades de inversión en el resto del país son considerablemente más asequibles, lo que presenta un margen de maniobra interesante para los inversores que buscan diversificar.
Selby también destaca que muchos de los errores que cometen las oficinas familiares en sus inversiones provienen de la falta de experiencia en la evaluación y reestructuración de empresas privadas. A menudo, los inversores adinerados se ven impulsados más por la presión social que por un enfoque disciplinado hacia los rendimientos, lo que puede llevar a decisiones de inversión cuestionables.
