Los chatbots de inteligencia artificial (IA) han experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, convirtiéndose en una herramienta central en la interacción digital. Sin embargo, este avance ha traído consigo serias preocupaciones sobre la privacidad de los usuarios. Un reciente estudio revela que plataformas como ChatGPT, Claude, Grok y Perplexity emplean diversos rastreadores de grandes corporaciones como Meta, Google y TikTok, los cuales tienen la capacidad de seguir la actividad online de los usuarios. Esta práctica no solo permite conocer mejor las preferencias y comportamientos de los usuarios, sino que también implica un acceso potencial a sus conversaciones privadas con estos chatbots.
El investigador Narseo Vallina, de Imdea Networks, destaca que los modelos de lenguaje están transformando la manera en que interactuamos con servicios digitales y realizamos nuestras actividades cotidianas. A medida que estos modelos evolucionan, parece que los proveedores de IA están adoptando estrategias de monetización similares a las empleadas en la publicidad en línea tradicional. Este cambio de paradigma es inquietante, especialmente considerando que la recopilación de datos que se realiza a través de estos chatbots abarca información sensible, desde preocupaciones médicas hasta consultas legales, lo que plantea serios riesgos para la privacidad de los usuarios.
La investigación también señala que, en ciertas plataformas como Grok y Perplexity, existían enlaces públicos que permitían a cualquier persona acceder a conversaciones completas, sin ningún mecanismo de control de acceso. Aunque no se ha encontrado evidencia de que terceros hayan leído estas conversaciones, la posibilidad sigue siendo alarmante. En contraste, otros chatbots como ChatGPT y Claude comparten con terceros solo el título de las conversaciones, lo que también puede revelar información crítica. La situación es particularmente preocupante en Europa, donde las normas de protección de datos son estrictas, y se requiere una mayor transparencia en el tratamiento de información sensible. La advertencia sobre el uso de datos personales en la publicidad debe ser tan prominente como la habitual mención de que «la IA comete errores», reforzando la necesidad de una mayor conciencia sobre cómo estas herramientas afectan nuestra privacidad.
