La inflación de los precios al consumo en India ha registrado un aumento por sexto mes consecutivo, alcanzando el 3,48% en abril, frente al 3,40% de marzo. Este incremento se produce en un contexto en el que el gobierno indio ha mantenido estables los precios de los combustibles, una medida destinada a proteger a los consumidores de las crecientes tarifas globales del petróleo.
A pesar de que esta cifra se encuentra por debajo de las expectativas de muchos economistas, que anticipaban un aumento del 3,80% según una encuesta de Reuters, la inflación alimentaria, que es un componente clave del índice de precios al consumo, ha aumentado al 4,2%, comparado con el 3,87% de marzo, según informó el Ministerio de Estadísticas y Programación de India.
El exgobernador del Banco de Reserva de India, Duvvuri Subbarao, ha señalado que la trayectoria de la inflación podría ser más relevante que el número actual. «Si la inflación persiste el tiempo suficiente, las expectativas de inflación se endurecen, y esto puede transformar lo que hoy es un choque de oferta en un choque de demanda», advirtió Subbarao, lo que podría resultar preocupante para el banco central del país.
Impacto del conflicto en Oriente Medio
India, considerada la economía de crecimiento más acelerado entre las principales naciones, se enfrenta a vulnerabilidades significativas debido a las interrupciones en el suministro provocadas por el conflicto en Irán. El país depende en gran medida de las importaciones de combustible, alcanzando casi el 85% de sus necesidades energéticas, y el estrecho de Ormuz es crucial para aproximadamente el 50% de sus importaciones de crudo, el 60% de su gas natural licuado y casi la totalidad de sus suministros de gas licuado de petróleo.
En su reciente declaración de política monetaria, el gobernador del Banco de Reserva de India, Sanjay Malhotra, advirtió que la intensidad y duración del conflicto en Oriente Medio, así como los daños a la infraestructura energética, representan un riesgo tanto para las proyecciones de inflación como de crecimiento económico.
El banco central también ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento del producto interno bruto real para el trimestre de abril a junio, del 6,9% al 6,8%, y para el trimestre de julio a septiembre, del 7,0% al 6,7%, citando el impacto del conflicto en la economía.
A pesar de los esfuerzos del gobierno por contener los precios, los analistas de la firma de investigación y calificación crediticia Crisil han señalado que un aumento sostenido de los precios del combustible a nivel global podría obligar a los productores a transferir esos costos a los consumidores, lo que aumentaría la inflación subyacente.
En medio de este panorama, el primer ministro indio, Narendra Modi, ha instado a los ciudadanos a reducir el consumo de combustible, limitar los viajes al extranjero y pausar las compras de oro, todo con el fin de conservar las reservas de divisas del país.
La presión sobre la rupia india se ha intensificado, cotizando cerca de su nivel más bajo frente al dólar. Con el aumento de los costos energéticos, se prevé que los déficits comercial y de cuenta corriente del país se amplíen considerablemente.
Crisil estima que la inflación en India podría promediar alrededor del 5,1% en el ejercicio fiscal que finaliza en marzo de 2027, lo que podría complicar aún más la ya delicada situación económica del país.
