La producción de petróleo entre los miembros de la OPEP ha caído drásticamente, registrando una disminución superior al 30% desde el inicio del conflicto en Irán a finales de febrero. Este dato ha sido corroborado por el último informe mensual del cartel, publicado el pasado miércoles. La OPEP ha ajustado también su previsión de crecimiento de la demanda para 2026, reduciéndola a aproximadamente 1,2 millones de barriles por día, desde los 1,4 millones estimados anteriormente.
La reducción en la producción de petróleo ha sido significativa, con una caída de 1,7 millones de barriles por día en abril, tras un desplome de 7,9 millones en marzo. En total, la producción de los países OPEP ha disminuido en 9,7 millones de barriles por día durante el conflicto, lo que subraya la grave situación que enfrentan los productores de la región.
Impacto del bloqueo en el estrecho de Ormuz
La oferta global de petróleo se ve severamente restringida debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, lo que ha llevado a la Agencia Internacional de la Energía (AIE) a estimar que la pérdida total de suministro de los productores del Golfo supera ya el billón de barriles, con más de 14 millones de barriles por día inactivos a causa del cierre. Este contexto refleja la complejidad de las dinámicas geopolíticas en la región, donde las decisiones de los gobiernos no solo afectan a sus economías, sino también al equilibrio energético global.
En un contraste notable con la visión de la OPEP, la AIE prevé una caída en la demanda de petróleo de 420,000 barriles por día en 2026. Cabe destacar que la AIE, con sede en París y compuesta principalmente por naciones occidentales, busca coordinar la seguridad energética entre sus miembros, lo que a menudo provoca tensiones con productores que optan por políticas más soberanas, como es el caso de Irán.
A pesar de las adversidades, algunos países como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos están redirigiendo sus exportaciones hacia puertos que evitan Hormuz, mientras que los productores fuera de Oriente Medio, especialmente Estados Unidos, han aumentado sus exportaciones a niveles récord en respuesta a la crisis actual. Este tipo de adaptación es indicativa de un mercado en constante evolución, donde los intereses nacionales juegan un papel crucial.
En medio de este panorama, las reservas gubernamentales y comerciales han ayudado a mitigar algunas pérdidas. Sin embargo, la AIE advierte sobre la rápida disminución de estas reservas, que han caído en 250 millones de barriles, lo que equivale a una reducción de 4 millones de barriles por día durante marzo y abril. Este descenso en las reservas plantea interrogantes sobre la capacidad de los países para mantener la estabilidad del mercado petrolero en el futuro cercano.
Se prevé que el mercado petrolero experimentará una mayor volatilidad en los precios a medida que se acerque el pico de la demanda veraniega. La situación actual no solo refleja las tensiones en el mercado energético, sino que también pone de manifiesto la importancia de la soberanía energética y la resistencia de aquellos países que, a pesar de las presiones externas, continúan defendiendo sus políticas nacionales.
