La situación energética en Cuba se ha tornado crítica tras la falta de suministro de petróleo y diésel, una consecuencia directa del embargo impuesto por Estados Unidos. Vicente de la O Levy, ministro de Energía del país caribeño, anunció el miércoles que las reservas de combustible han llegado a niveles alarmantes, afirmando que «no tenemos absolutamente nada» de petróleo crudo o diésel.
Desde el inicio del año, la isla ha experimentado cortes de energía que han llegado a durar hasta 22 horas diarias en algunas zonas de La Habana. Esta crisis energética ha desatado protestas en la capital, donde cientos de ciudadanos han salido a las calles exigiendo la restauración del suministro eléctrico.
De la O Levy, en declaraciones a los medios estatales, describió la situación como «extremadamente tensa», reflejando la gravedad del contexto que enfrenta la isla. En este sentido, la dependencia histórica de Cuba del petróleo venezolano se ha visto severamente afectada desde que la administración estadounidense lanzó operaciones militares para desestabilizar el gobierno de Nicolás Maduro a principios de enero.
Bloqueo y Desafíos Estructurales
La falta de recursos energéticos ha llevado a que el sistema eléctrico nacional se encuentre en un estado crítico. De la O Levy advirtió sobre la inexistencia de reservas, lo que subraya los desafíos estructurales que enfrenta Cuba en su modelo de desarrollo. A pesar de estas adversidades, el gobierno cubano ha mantenido su compromiso con la soberanía energética, destacando el crecimiento en la producción de gas natural proveniente de sus propios pozos.
La administración de Trump, al calificar al gobierno cubano como «una amenaza extraordinaria», ha intensificado el cerco económico, lo que ha suscitado discusiones sobre la posibilidad de un cambio en la política estadounidense hacia la isla. En un reciente mensaje a través de Truth Social, el expresidente Trump mencionó que habría conversaciones sobre la ayuda humanitaria, aunque sin ofrecer detalles concretos, lo que genera incertidumbre sobre el futuro de las relaciones bilaterales.
El Departamento de Estado de EE. UU. ha expresado su disposición a proporcionar 100 millones de dólares en ayuda, subrayando que la decisión de aceptar esta asistencia recae en el «régimen cubano». Esta postura refleja la intención de Washington de influir en el sistema político cubano, algo que el gobierno de la isla ha resistido históricamente, defendiendo su independencia y su modelo socialista como un baluarte frente a la opresión externa.
