En un contexto de creciente inestabilidad en el mercado del petróleo, la situación actual en el Medio Oriente, exacerbada por el conflicto en Irán, ha puesto de relieve la importancia de las decisiones de los principales actores globales, como China y Estados Unidos. Ambos países han demostrado ser actores clave en el intento de estabilizar el mercado petrolero, facilitando la reducción de la presión sobre los precios, que podrían haber alcanzado niveles desorbitados.
La última actualización de la Agencia Internacional de Energía indica que las exportaciones de petróleo desde el Golfo Pérsico han caído en aproximadamente 10 millones de barriles diarios, debido al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Esta cifra representa el mayor desajuste en la oferta de petróleo de la historia, equivalente al 10% del consumo global total. Sin embargo, a pesar de esta crisis, el precio del crudo se ha mantenido relativamente bajo, cerrando a poco más de 100 dólares por barril, una cifra que parece moderada en comparación con acontecimientos anteriores, como la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Impacto de las decisiones de China y Estados Unidos
China, como mayor importador de petróleo del mundo, y Estados Unidos, el principal productor y exportador, han ajustado sus estrategias para mitigar el impacto de esta crisis. Según el informe de la IEA, las exportaciones de petróleo desde productores fuera de la región del Medio Oriente, especialmente de Estados Unidos, han aumentado en 3.5 millones de barriles diarios durante el conflicto. Por otro lado, China ha recortado sus importaciones en 3.6 millones de barriles diarios, una reducción que equivale al consumo diario total de Japón.
Estos movimientos han compensado en gran medida la pérdida de exportaciones del Golfo, con una reducción total de 7.1 millones de barriles diarios, lo que representa alrededor del 70% de las exportaciones perdidas. Algunos analistas, como Michael Hsueh de Deutsche Bank, han destacado el papel crucial que juegan ambos países en la estabilización del mercado energético, sugiriendo que este ajuste ha impedido que los precios del petróleo alcancen niveles alarmantes, como 120 dólares por barril.
Además, el reciente encuentro entre el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping en Pekín ha enfatizado la necesidad de garantizar la libre circulación de la energía a través del estrecho de Ormuz. Este acuerdo refleja no solo un interés compartido en la estabilidad económica, sino también una interdependencia creciente en el ámbito energético que es vital para ambos países.
En cuanto a las reservas estratégicas, China, con 1.4 mil millones de barriles en su reserva, parece estar en una posición favorable para hacer frente a la caída de importaciones. En contraste, las reservas de Estados Unidos, que se sitúan en 413 millones de barriles, están bajo presión, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de su nivel actual de exportaciones. Aunque el país ha acordado liberar 172 millones de barriles de su reserva en respuesta a la crisis, la dependencia de estas reservas podría convertirse en un desafío a largo plazo.
