Putin y Xi Jinping reavivan el proyecto del gasoducto Power of Siberia 2 en medio de tensiones energéticas globales

In Economía
mayo 20, 2026

El presidente ruso, Vladimir Putin, se ha reunido recientemente en Pekín con su homólogo chino, Xi Jinping, para abordar el proyecto del gasoducto Power of Siberia 2, un tema de vital importancia en un contexto global donde las tensiones geopolíticas son cada vez más evidentes. Este encuentro se produce en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha interrumpido de manera significativa las suministraciones energéticas, afectando en especial a China, que depende en gran medida de las importaciones de petróleo y gas.

El gasoducto, que tiene una longitud proyectada de 2,600 kilómetros, transportará anualmente 50,000 millones de metros cúbicos de gas desde los campos de Yamal en Rusia hasta China a través de Mongolia. Aunque Moscú y Pekín firmaron un memorando vinculante en septiembre de 2025 para avanzar en la construcción, aún quedan pendientes aspectos cruciales como el precio, las condiciones de financiamiento y el calendario de entrega.

Desafíos y oportunidades en la cooperación energética

China ha manifestado su deseo de que los términos de precios para este nuevo gasoducto se alineen con las tarifas domésticas rusas, que rondan entre 120 y 130 dólares por cada 1,000 metros cúbicos. Sin embargo, Rusia busca condiciones más cercanas a las del Power of Siberia 1, lo que podría duplicar esa cifra, algo que ha generado tensiones en las negociaciones. A pesar de estas diferencias, es innegable que la relación energética entre ambos países se ha fortalecido, con un aumento del 35% en las importaciones de petróleo ruso por parte de China en el primer trimestre del año.

La propuesta del nuevo gasoducto complementará el sistema existente de Power of Siberia 1, que actualmente suministra aproximadamente 38,000 millones de metros cúbicos de gas a China anualmente. Ambos países han acordado también expandir la capacidad de este sistema para adaptarse a la creciente demanda energética de Pekín.

El conflicto en el estrecho de Ormuz, resultado de la guerra entre Estados Unidos e Irán, ha llevado a un cierre efectivo de esta vía, interrumpiendo casi la mitad de las importaciones de petróleo de China y un tercio de su suministro de GNL. Esta situación ha creado incentivos adicionales para que Pekín considere nuevas rutas de suministro que eviten los puntos de estrangulamiento marítimos, aunque los analistas se muestran escépticos sobre si esto alterará significativamente la dinámica de negociación entre las dos potencias.

La dependencia energética de China hacia Rusia, a medida que Europa reduce su dependencia de las exportaciones rusas debido al conflicto en Ucrania, plantea un dilema estratégico. Según algunos expertos, un acuerdo en el marco del Power of Siberia 2 podría no solo reflejar un alto grado de confianza entre ambas naciones, sino también un reconocimiento de que la co-dependencia podría ser más segura que las alternativas disponibles. Esta relación, en un mundo donde las tensiones geopolíticas están a la orden del día, podría dificultar futuros intentos de desarticular la alianza sino-rusa.

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