La reciente inversión de 75.000 millones de euros por parte de SoftBank en la construcción de infraestructuras de inteligencia artificial en Francia subraya la posición del país como un centro tecnológico de primer orden. Este movimiento se produce en un contexto donde las necesidades energéticas de la tecnología avanzada están poniendo a prueba la capacidad de las redes europeas, especialmente teniendo en cuenta la crisis energética que ha afectado al continente tras la invasión rusa de Ucrania.
La decisión de SoftBank de establecer centros de datos de inteligencia artificial en la región norteña de Hauts-de-France, con un total de 3,1 GW de capacidad para 2031, pone de manifiesto la dependencia de Francia de la energía nuclear, que actualmente cubre más del 60% de sus necesidades energéticas. Esta situación posiciona a Francia como un actor clave en el ámbito tecnológico europeo, a pesar de los retos energéticos que enfrenta el continente, donde los precios de la electricidad industrial son notablemente más altos que en otras economías, como Estados Unidos, China e India.
La energía nuclear como pilar estratégico
Según datos de la Agencia Internacional de Energía, el costo de la energía para industrias intensivas en Europa es, en promedio, el doble que en Estados Unidos y un 50% más alto que en China e India. Este escenario ha llevado a los analistas a abogar por una mayor integración de la energía nuclear en la estrategia energética de Europa, argumentando que esta fuente puede ayudar a satisfacer la creciente demanda de energía de los centros de datos.
En la actualidad, la energía nuclear representa solo el 11,8% de la mezcla energética total de Europa, mientras que el petróleo y el gas continúan dominando con más de un tercio del total. En este sentido, pequeñas reacciones nucleares modulares (SMRs) están captando el interés de grandes empresas tecnológicas. En 2024, Amazon inició un acuerdo para explorar el desarrollo de SMRs, y en 2025, Google hizo lo propio con una planta nuclear en asociación con Kairos Power y la Autoridad de Valle de Tennessee.
A pesar de los beneficios de los SMRs, que son más pequeños y más rápidos de implementar que los reactores tradicionales, su despliegue masivo enfrenta importantes desafíos. Tal como ha señalado un equipo de energía de la firma de abogados Baker McKenzie, no hay actualmente ningún operador de centros de datos que esté dispuesto a asumir los riesgos asociados con la implementación de SMRs, especialmente dado que solo están operativos en China y Rusia.
Además de la disponibilidad energética, la inversión de Big Tech en Europa también se ve impulsada por la calidad del talento disponible. Londres, en particular, ha visto un aumento en los planes de expansión de compañías de inteligencia artificial, con empresas como Nvidia respaldando a Runway para establecer su sede europea en la ciudad. Otras firmas como Anthropic, OpenAI y Google también han anunciado la apertura de nuevas oficinas en Londres, lo que reafirma la importancia de esta metrópoli como centro tecnológico.
