El reciente proyecto de Donald Trump para revitalizar el Reflecting Pool del Memorial de Lincoln en Washington D.C. ha generado una serie de controversias que han desviado la atención del expresidente de otros asuntos. Con un coste estimado de 14 millones de dólares, la iniciativa pretendía teñir el agua del estanque con un tono azul que simbolizara la bandera estadounidense para conmemorar el 250 aniversario de la nación. Sin embargo, el resultado ha sido muy diferente al esperado: en lugar de un vibrante azul, el agua se ha vuelto verde debido a una proliferación de algas, visible en cuestión de días tras la finalización de los trabajos.
Los trabajadores han comenzado a bombear materiales en un intento de tratar el problema de las algas, pero la situación se ha agravado aún más con el desprendimiento de la pintura aplicada en el fondo del estanque. Ante esta serie de contratiempos, Trump ha optado por culpar a «vándalos», acusando a desconocidos de haber realizado un corte de 300 pies en el revestimiento del estanque, a pesar de que no existen pruebas que respalden dicha afirmación.
En su cuenta de Truth Social, Trump se ha dirigido a sus seguidores haciendo referencia a «los lunáticos de la izquierda radical» y a los «Dumocrats», afirmando que han causado daños en el Reflecting Pool y en los alrededores. «Hemos tenido problemas reales con el vandalismo en el hermoso Reflecting Pool, que se encuentra entre el Monumento a Washington y el Memorial de Lincoln», escribió Trump, en un tono que ha generado reacciones adversas en redes sociales.
Una de las respuestas más destacadas ha sido la del famoso autor de terror Stephen King, quien publicó en la red social X que «nadie está vandalizando el Reflecting Pool, y Trump lo sabe. Esto es un ejemplo visible de su corrupción: un contrato sin licitación para un amigo seguido de sobrecostes astronómicos y una construcción deficiente. Clásico de Trump: no fui yo, fueron mis enemigos».
Ante la creciente presión y críticas, Trump ha decidido tomar medidas adicionales para «salvar la cara». Se ha informado de que se desplegará la Guardia Nacional para evitar que las personas tomen fotografías del estanque y se han erigido cercas alrededor del mismo. Los trabajadores han comenzado a instalar barreras de malla alrededor de secciones del monumento, tras las acusaciones de Trump hacia los «protestantes pro-algas».
Este intento de controlar la narrativa ha suscitado reacciones virales en las redes sociales, donde muchos usuarios comentan sobre la incapacidad de Trump para aceptar errores. «Todo esto porque un hombre de 80 años no puede admitir que se ha equivocado», se puede leer en uno de los comentarios más compartidos. La situación ha sido comparada por algunos con otra «cobertura» literal: la lona que todavía cubre el Centro Kennedy para las Artes Escénicas, que se erigió tras la orden judicial de retirar el nombre de Trump del edificio.
El uso de la lona ha inspirado a un grupo conocido como The Lincoln Project Advocacy, que ha visto en ella una oportunidad para la protesta creativa. Han comenzado a proyectar imágenes de Trump y Jeffrey Epstein sobre la lona, así como escenas que muestran a Trump arrugando páginas marcadas como «Epstein Files» y comiéndoselas.
Por el momento, no hay indicios de cuánto tiempo permanecerán en pie las cercas alrededor del Reflecting Pool ni la lona que cubre la fachada del Centro Kennedy, pero la controversia ha puesto a Trump en el centro de atención, cuestionando tanto la calidad de la obra como su capacidad para manejar la crisis.
