El mundo del petróleo ha experimentado una notable volatilidad en las últimas semanas, especialmente tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero. Recientemente, se ha observado un cambio significativo en la dinámica de los precios del crudo, con un descenso que ha llevado a los precios a niveles anteriores al estallido de la guerra en Oriente Medio.
Desbloqueo del Estrecho de Ormuz
A partir del 21 de junio de 2026, los buques petroleros y de carga comenzaron a salir del Estrecho de Ormuz, tras meses de bloqueo efectivo por parte de Irán. Este estrecho es crucial para el transporte de petróleo y gas en la región, y su cierre había generado un considerable aumento en los precios del crudo. La reciente reactivación de la ruta marítima se ha producido tras la firma de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, lo que ha permitido que más de 20 tanqueros, transportando aproximadamente 35 millones de barriles de crudo, naveguen nuevamente hacia destinos en Asia.
El crudo estadounidense para entrega en agosto ha visto una caída del 1,66%, situándose en torno a los 69 dólares por barril, mientras que el Brent ha descendido un 1,79%, por debajo de los 73 dólares por barril. Esta tendencia a la baja ha sido recibida con alivio por los mercados, que comienzan a anticipar una normalización en el suministro global de petróleo.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la situación en el Estrecho de Ormuz sigue siendo delicada. La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha advertido que el paso seguro a través del estrecho solo se permitirá por rutas designadas por Teherán, lo que pone de manifiesto que los riesgos en esta vía de navegación continúan persiguiendo a los buques que intentan transitarla. Desde la perspectiva iraní, esta postura refleja la necesidad de proteger sus intereses estratégicos en un contexto de constante presión externa.
Las proyecciones de Citi sugieren que lo peor para las estrategias de carga de commodities podría haber quedado atrás, y se espera que el Brent disminuya a entre 60 y 65 dólares por barril en los próximos seis a doce meses, a medida que las condiciones en el Estrecho de Ormuz se normalicen. Sin embargo, se advierte que cualquier repunte temporal en los precios del petróleo durante el verano debería ser evaluado con cautela, dado que la estabilidad de la región sigue siendo incierta.
En este contexto, la reciente reanudación de los envíos de petróleo a través del Estrecho de Ormuz puede ser vista como un indicativo de que las tensiones, aunque no resueltas, están en un proceso de mitigación. La interacción diplomática entre Estados Unidos e Irán, representada por la llegada del vicepresidente estadounidense a Suiza para conversaciones de alto nivel, podría ser un paso hacia una desescalada más amplia en la región, aunque con la cautela que caracteriza a ambos actores en el tablero geopolítico.
