La senadora ultraderechista paraguaya Celeste Amarilla ha vuelto a ser noticia por sus declaraciones racistas. En una entrevista, aseguró que no tiene por qué pedir disculpas al futbolista francés Kylian Mbappé tras insultarle gravemente con comentarios racistas. «Yo no tengo que pedir disculpas a Mbappé por decir que chupaba cocos en vez de leche materna y solo conocía a chimpancés», afirmó la senadora, añadiendo: «Yo vengo de una sociedad donde se le pegaba a los gays y decir negro de mierda era lo más usual».
Las declaraciones de Amarilla, que pertenece al partido ultraderechista Cruzada Nacional, han generado indignación en Paraguay y en el ámbito internacional. La senadora, lejos de rectificar, ha defendido su discurso racista y homófobo como algo «usual» en su sociedad, normalizando así la violencia y la discriminación.
Estas palabras reflejan hasta dónde llega la enfermedad racista en una sociedad donde algunos se creen arios por ser un poco menos negros que el de al lado.
Desde el movimiento popular y antirracista, se está rechazando con firmeza estas declaraciones. El racismo y la homofobia no son «cosas del pasado» ni «usos sociales»: son violencias que destruyen vidas y comunidades. «Frente a ellas, solo cabe la denuncia, la organización y la construcción de una sociedad donde el color de piel o la orientación sexual no determinen el valor de una persona», señalan.
