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Entrevista a la revista “RF sevodnya” Traducido del ruso por Íñigo Aguirre

Hemos entrado en el 2016 y con él en una nueva temporada política, ¿cómo cree que será?

GZ: A juzgar por la situación en el mundo, el 2016 promete ser un año especialmente complicado. Por una parte la situación internacional obliga a buscar salidas del callejón sin salida político en el que han metido al mundo las acciones de los EE.UU. y la OTAN. Por otra parte en la Federación de Rusia se agrava la crisis financiera y económica, que será el escenario en el que se celebren las elecciones parlamentarias. En estas condiciones, la sociedad rusa necesita estar más unida y consolidada que nunca, es imprescindible la unidad de todas las fuerzas sanas, popular-patrióticas. De cómo se comporten los partidos políticos que accedan al parlamento, dependerá en gran medida la vida del país en el próximo quinquenio. Sin embargo, no hay unidad posible si esta no se basa en el desarrollo de la producción, en la justicia social y la responsabilidad del gobierno. Ello exige un giro radical del curso socio-económico. La primera piedra debe ser la formación de un gobierno de confianza popular, capaz de actuar en defensa de los intereses de la mayoría del pueblo trabajador, y no de un puñado de oligarcas.

En septiembre de 2016 se celebrarán las elecciones a la Duma. ¿En su opinión cuántos partidos entraran en el parlamento de Rusia y qué resultado espera obtener su formación política?

GZ: No soy amigo de hacer pronósticos. Una cosa está clara: el partido gobernante recurrirá a todo lo necesario para conservar sus posiciones. Para ello han trasladado la  celebración de la campaña electoral a la época memos propicia del año, el periodo vacacional. Muchos electores no podrán votar. Las elecciones del 2015 han demostrado que el uso del rodillo administrativo no ha hecho más que reforzarse y las malas artes llegan desde Moscú a los últimos confines del país. Por desgracia con unas elecciones pensadas para que haya baja participación, tendrán su peso las sucias maquinaciones orquestadas con los partidos-trampa. Muchos de ellos han sido creados únicamente para restar votos al PCFR, utilizando unos símbolos y nombres parecidos al nuestro. Algunos de sus candidatos llegan a cambiarse de nombre antes de las elecciones, para convertirse en tocayos de nuestros candidatos y confundir a nuestros electores. Eso no es hacer política, es politiquería. Y sin embargo, difícilmente veremos en la Duma un grupo parlamentario de liberales de derecha.

El tiempo ha demostrado que sus actos en la economía y en la política han estado dirigidos contra el pueblo y el Estado, y los ciudadanos les van a negar su apoyo. Al mismo tiempo estoy convencido de que la oposición popular patriótica, encabezada por el PCFR, tiene buenas posibilidades de éxito. Nos presentamos a las elecciones con un programa claro de transformación. Nuestro objetivo es obtener en el parlamento los escaños suficientes para formar un gobierno de confianza popular. La garantía de éxito debe ser la confrontación de los programas electorales que presentan los partidos a los electores, así como el escrutinio honesto de los votos. Lo principal es que todos los rusos acudan a votar.

Durante el pasado año, su grupo parlamentario presentó ante el pleno muchos proyectos de ley interesantes, ¿Cuál es el más importante a su modo de ver y cuál de ellos no pasó?

GZ: Fueron varias las ocasiones en que el PCFR presentó a estudio de la Duma el proyecto de ley sobre la introducción de la escala impositiva progresiva para las personas físicas: Es a todas luces injusto lo que ocurre a día de hoy, cuando paga el mismo 13% de impuestos tanto el millonario como el trabajador público. Así es imposible superar la brecha social en nuestra sociedad, que está alcanzando unas proporciones nunca vistas. Un 10% de millonarios detentan en sus manos casi el 90% de toda la riqueza nacional del país. Sin embargo la mayoría parlamentaria representada por los “rusiaunidos” bloqueó nuestra propuesta. Lo mismo ocurrió con nuestro proyecto de ley sobre los “niños de la guerra”: La infancia de esas personas fue robada por la guerra, mientras que fueron sus manos, su talento y sacrificio, los que levantaron a nuestra patria de las ruinas y las cenizas en los años de la posguerra. Nuestra ley está llamada a devolver la deuda contraída por el Estado ante esta categoría de ciudadanos, y seguiremos nuestra lucha para conseguirlo. El conocido orador y sabio de la antigua Roma Marco Tulio Cicerón ya en el primer siglo de nuestra era aseguró: “las leyes deben erradicar los vicios e implantar virtudes”. Pero aún con todo en el grupo del PCFR hemos tenido éxitos significativos: Se consiguió la aprobación del paquete de leyes federales sobre la política industrial y la planificación estratégica. Son leyes encaminadas a levantar la industria, y crear las condiciones para el desarrollo del sector real de la economía, o lo que es lo mismo, llevar a la práctica las políticas de sustitución de las importaciones. Debo decir con agrado que nuestras empresas populares se han convertido en las mejores del país.

¿Qué cambios en las relaciones internacionales espera del 2016?

GZ: Estamos viviendo tiempos difíciles. La crisis económica está gradualmente afectando a todo el planeta. La historia demuestra, que el capitalismo busca la salida desatando guerras e incrementando la explotación de los trabajadores. Los EE.UU: reforzaron notablemente su posición de liderazgo como resultado de las dos guerras mundiales e intentan ahora volver a repetir el número. Son precisamente ellos y el bloque de la OTAN que encabezan, los responsables del actual agravamiento de la situación política. Por su culpa los que eran hasta no hace mucho estados estables: Libia, Túnez, Irak, Siria, están enzarzados en guerras civiles. Tampoco andan mejor las cosas para Ucrania. Los politólogos en sus pronósticos hablan con mayor frecuencia de la “tercera guerra mundial”. En lo fundamental una nueva modificación de la misma ya se está produciendo. Me refiero a las guerras híbridas, cuando en vez de lanzar un ejército convencional contra un país, mandan hordas de terroristas, al tiempo que ponen en marcha operaciones de zapa desde el interior. El terrorismo internacional hace tiempo que está al servicio del capital occidental y se ha convertido hoy día en su principal arma. La mayoría de los países están interesados en impedir que se desate un nuevo incendio bélico a escala global. El principal obstáculo en la lucha por la paz, es esa maraña de contradicciones entre los estados implicados en los conflictos. Rusia debe mantener una postura clara, lejos de ambigüedades. Podemos crear un frente amplio a través de organizaciones como la OCS, los BRICS y la Unión Económica Euroasiática. Pero antes debemos reforzar nuestro país desde dentro.

El curso orientado a recuperar el potencial defensivo y la seguridad de Rusia es sin duda acertado y el PCFR lo respalda.

Pero ello exige el renacimiento y desarrollo de la economía, la ciencia y la educación, y para eso hay que deshacerse de una vez y para siempre del curso liberal en lo socio-económico. Me encantaría que en este 2016 todos pudiésemos ver cambios reales y éxitos en esa dirección.