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Parece que eso de estudiar las técnicas apropiadas que tienen por objeto la mejor comercialización de un producto o servicio (es decir, el marketing) es cosa moderna. Nada más lejos de la realidad. A la largo de la historia han ido sucediendo hitos importantes que han sentado las bases para que el marketing sea lo que es hoy.

Podríamos establecer un comienzo en 1450, cuando el bueno de Johannes Gutenberg, alemán, alcanzó el éxito con su obra maestra, la imprenta de tipos. Se trataba de un método mecánico que permitía la reproducción de textos e imágenes en papel y en otros materiales mediante la aplicación de tintas sobre los tipos, ese decir, unas piezas de metal desde las que luego la tinta era transferida al papel mediante presión. El primer libro que salió de la imprenta de Gutenberg fue, por supuesto, la Biblia.

La prensa escrita tiene su precedente muchos años atrás, pero fue probablemente a principios del siglo XVIII en Estados Unidos cuando se comenzó a gestar ésta en su versión moderna, como un medio de comunicación de masas. Ya entonces los editores eran plenamente conscientes del poder de sus publicaciones para influir a los lectores, para generar corrientes de opinión. Fue entonces también cuando se comenzaron a publicar anuncios.

Fue a mediados del siglo XIX cuando nació la publicidad moderna en Estados Unidos, apareciendo ya la figura del agente de publicidad. Ese, que todavía existe, se dedicaba a buscar empresas que quisieran publicitarse en los medios de comunicación. Poco a poco se fueron variando las técnicas, desde la entrega de cupones descuentos hasta, ya en el primer tercio del siglo XX, la llegada de los estudios de mercado.

Después de otros tantos hechos destacables, la historia podría completarse con la comercialización del primer ordenador personal IBM en 1981, así como la normalización del uso de Internet, que era ya amplia a mediados de la década de los 90. Fue ya por entonces cuando se empezó a gestar el marketing de buscadores, el dirigido a posicionar entre las primeras entradas un producto o servicio determinado, en función de las búsquedas que realizaban los usuarios.

Marketing online

La normalización del uso de Internet contribuyó a facilitar la necesidad y el derecho del ser humano de informarse y de estar bien comunicado. Los productos y servicios que se fueron lanzando al mercado, de hecho, contribuyeron no solo a satisfacer ese deseo, sino también a incrementarlo. Hoy en día, por lo tanto, para la mayoría de la gente es imposible salir de casa sin portar un dispositivo portátil inteligente que le mantenga conectado en todo momento.

En el año 2000, Google lanzó un producto que revolucionó el mercado: AdWords. Éste se erigió como una herramienta fundamental para que las empresas de todo el mundo pudieran dirigir el flujo de visitas a la web hacia sus propias páginas. Ya por aquella época las ventas a través de Internet se habían incrementado tanto que no cabía duda de que el futuro estaba ahí, en la Red. Los buscadores y su algoritmo para posicionar se convirtieron en objeto de estudio por especialistas en la materia.

Google AdWords sigue teniendo hoy una vigencia obvia, hasta el punto de que podríamos considerarlo uno de los reyes del marketing online, junto a las redes sociales. Eso sí, las campañas Adwords, como todo lo que se emprenda en el ámbito del marketing online, deben ser llevadas a cabo por profesionales que manejen bien estrategia, objetivos y gestión del resultado. Además, hay agencias certificadas por Google.

Marketing offline

Ha pasado mucho más tiempo de la imprenta Guntenberg hasta el primer IBM que desde la llegada de este último hasta hoy. A muchos les angustia pensar que la ciencia avanza más rápido que el ser humano, y lo cierto es que aún nos encontramos en una época de transición. Eso, al menos, nos cuenta el hecho de cada día salgan productos novedosos (como los relojes inteligentes) que se siguen viendo como una verdadera revolución.

¿Operaremos alguna vez solo de manera virtual? ¿Se moverá nuestro mundo solo a  través del online? Es difícil responder. Lo que si está claro es que el marketing online debe seguir apoyándose en campañas offline que, en parte, tienen el objetivo de proporcionar un soporte a clientes y potenciales clientes para que éstos visiten una página web determinada.

Una buena manera de hacerlo es el uso de dípticos u otro tipo de folletos publicitarios. Se trata de un formato manejable que reúne más información que la tarjeta de visita, que puede ser de suma utilidad en campañas de lanzamiento. Imprimir dípticos online es fácil con la imprenta online Naturaprint.

Las ofertas de la pizzería de la esquina o la próxima apertura de un nuevo local en el centro comercial que alguien visita habitualmente se siguen viendo mejor en el papel. Lo que hace un buen gestor de marketing es combinar correctamente acciones variadas para obtener buenos resultados.

David Unanue
Escritor galardonado, entrenador personal, experto en interculturalidad y profesor de oradores públicos.