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El Gran Teatre del Liceu de Barcelona está llevando a cabo una producción de «La Traviata», la célebre ópera de Giuseppe Verdi, en colaboración con tres importantes compañías europeas de ópera. Leo Castaldi, director de la reposición, ha compartido con Euronews Culture algunos aspectos del proceso de revitalización de esta obra, que se enfrenta al desafío de mantenerse fresca, relevante y rentable durante su representación.
Castaldi, de 44 años, creció en un entorno vinculado a la ópera gracias a su madre, que trabajaba como diseñadora de vestuario en La Scala de Milán. Desde pequeño, se vio inmerso en el ambiente teatral, observando el trabajo detrás de escena y disfrutando de la magia de las producciones en las que participaba su madre. A lo largo de su carrera, ha llegado a ser un reconocido director de reposiciones, encargado de adaptar y reinterpretar producciones ya existentes, como es el caso de «La Traviata», que fue originalmente dirigida por el británico Sir David McVicar.
La producción actual se enmarca en una co-producción que incluye al Teatro Real de Madrid, la Welsh National Opera y la Scottish Opera, con un presupuesto total de 1,2 millones de euros. Esta colaboración no solo refleja las dinámicas actuales de financiación en el mundo de la ópera, sino que también subraya la tendencia hacia la cooperación internacional. Las compañías implicadas comparten los costes, lo que se ha convertido en una práctica común en el ámbito operístico y del ballet.
Además, esta producción tiene un enfoque innovador al ser alquilada a teatros más pequeños en ciudades como Valladolid y Sevilla, lo que permite que una obra de gran envergadura llegue a un público más amplio. Castaldi señala que desde su creación en 2008-2009 en Glasgow, esta versión de «La Traviata» ha sido revivida más de 15 veces, lo que demuestra su popularidad y la efectividad del modelo de co-producción.
La ópera, al igual que el ballet, depende en gran medida de las asociaciones entre el sector público y privado. Recientemente, Opera Europa ha lanzado una plataforma de financiación cooperativa que apoyará a artistas emergentes en el ámbito de la ópera y la danza en toda la Unión Europea. Este programa se enfocará en la capacitación y promoción de aproximadamente 560 artistas en los próximos cuatro años, lo que es un paso fundamental para el desarrollo del talento en este sector.
Castaldi también menciona la existencia de una especie de «ranking» entre las casas de ópera, determinado por sus presupuestos y las políticas de los directores artísticos. En su experiencia, ha trabajado en diversos teatros, y reconoce que hay diferencias significativas en los recursos disponibles, lo que influye en la calidad y el alcance de las producciones. Sin embargo, también enfatiza que la colaboración entre teatros no solo tiene sentido económico, sino que es parte de la naturaleza internacional de la ópera.
En la noche del estreno, Castaldi experimentó los nervios típicos que acompañan a una producción de esta envergadura, pero fue recibido con una ovación prolongada. Para él, el éxito de una obra no solo radica en la calidad del espectáculo, sino en las relaciones humanas que se establecen entre todos los involucrados. La química en el equipo artístico es fundamental; si falla, el resultado puede verse comprometido. Sin embargo, en esta ocasión, todos los participantes estaban comprometidos, lo que llevó a una actuación memorable.
La Traviata se estará presentando en el Liceu de Barcelona hasta el 2 de febrero.