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La reciente decisión del Partido Popular (PP) de ordenar a sus consejeros de Hacienda en las comunidades autónomas que abandonen la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera ha generado un intenso debate en el ámbito político español. Este consejo se centraba en la discusión sobre la condonación de una deuda que supera los 83.000 millones de euros, una medida a la que el PP se opone firmemente. Tras apenas 40 minutos de discusión, los representantes de las autonomías decidieron abandonar la sala en un acto de protesta ante la postura de su partido.
Reacciones del Gobierno y la Oposición
Los consejeros del PP dejaron en la sala a los representantes del Gobierno de España, incluyendo a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. La vicepresidenta primera del Gobierno expresó su asombro ante la actitud de la oposición, señalando que esta acción pone de manifiesto que «la instrucción de Génova vale más que el interés de Andalucía». Por su parte, Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña, criticó la falta de respeto hacia las instituciones por parte del PP, mientras que el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, calificó la acción de «numerito hipócrita», sugiriendo que la estrategia del PP busca facilitar la aprobación de una medida que, según él, beneficiaría a las comunidades autónomas.
Desde el lado del PP, la consejera de Hacienda de Andalucía, Carolina España, defendió la decisión de su partido en una entrevista, argumentando que no pueden «ser permanentemente cómplices de todas las cesiones que se le están haciendo al independentismo». Esta postura fue respaldada por el vicesecretario de Economía del PP, Juan Bravo, quien reafirmó el rechazo a la condonación de la deuda. Además, Jorge Azcón, presidente del Gobierno de Aragón, se mostró en contra de lo que considera una medida injusta y arbitraria, mientras que desde el Gobierno se defendió que los ahorros generados podrían destinarse a políticas públicas en lugar de gastos sociales.