
La reciente celebración del Foro de Desarrollo de China 2025 en Pekín ha puesto de manifiesto la voluntad del país asiático de atraer a ejecutivos de importantes empresas estadounidenses en un momento de crecientes tensiones comerciales. En un contexto donde las tarifas impuestas por Estados Unidos sobre productos chinos han aumentado, China ha optado por una estrategia más conciliadora, buscando reforzar su crecimiento a través de la inversión extranjera en lugar de responder con represalias contundentes.
Desde hace tiempo, China ha considerado fundamental captar inversión foránea como medio para impulsar su economía. Esto incluye la búsqueda de la influencia de intereses empresariales en la Casa Blanca, especialmente con la administración de Donald Trump. A pesar de las medidas arancelarias adoptadas por Estados Unidos, que han afectado a una amplia gama de productos chinos, Pekín ha respondido de manera más focalizada, imponiendo restricciones a un número limitado de empresas estadounidenses.
Un mensaje de ‘tranquilidad’
Durante el foro, las conversaciones entre los asistentes reflejaron una postura más conciliadora que la retórica oficial, que había enfatizado la disposición de China a «luchar en cualquier tipo de guerra» con Estados Unidos. Stephen Roach, destacado académico, señaló que las preguntas predominantes entre los empresarios se centraban más en entender las motivaciones de Trump que en estrategias para contrarrestar las tarifas.
La intención de China era transmitir un mensaje de «tranquilidad», destacando su compromiso de estimular el consumo y su evolución hacia una dirección «modestamente positiva» en contraste con la incertidumbre que prevalece en Estados Unidos. Esta situación ha generado un ambiente de ansiedad, especialmente ante la posibilidad de que en abril se impongan tarifas aún más severas, lo que podría llevar a un desenganche económico entre ambas potencias.
El foro, que se desarrolló durante dos días, contó con la participación de destacados líderes empresariales, como el CEO de Apple, Tim Cook. A pesar de las tensiones, la presencia de estos ejecutivos subraya la importancia que China tiene como mercado para muchas corporaciones multinacionales, así como su papel crucial en las cadenas de suministro globales.
A medida que China continúa fortaleciendo sus lazos comerciales, ha advertido sobre posibles contramedidas a las tarifas estadounidenses y ha tomado medidas incrementales para proteger sus intereses económicos. Esto incluye la creación de una lista de entidades no fiables, que limita las actividades comerciales de empresas extranjeras en el país tras las sanciones impuestas a gigantes tecnológicos chinos como Huawei.
En este contexto, la recuperación económica de China es un factor clave para las empresas estadounidenses que operan allí. Aunque el país enfrenta presiones deflacionarias y una crisis en el sector inmobiliario, los esfuerzos por estimular la economía y fomentar el emprendimiento tecnológico han comenzado a mostrar signos de optimismo, evidenciando que, a pesar de los desafíos, China sigue siendo un actor fundamental en la economía global.